THE FUCKING MASTER

THE FUCKING MASTER

2 de mayo de 2024 1 Por Ángulo_muerto
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Frank G. Rubio

No lean periódicos, vean la televisión…

Felipe González.

Habría sido curioso que en el día de san Pedro mártir y santa Catalina de Siena, patrona de los imposibles, hubiera tenido lugar la dimisión de Pedro Sánchez y la salida pautada y gradual de su partido del poder, como muchos ansiaban, recuperando lentamente el país su verosimilitud como nación y la vida social como espacio de convivencia y no como pesadilla distópica en funcionamiento. No ha podido ser así, la realidad sigue su curso porque tiene reglas. El sol sigue saliendo por el Este y poniéndose por el oeste. Y no está mal que sea así, aviso. En política, como en la vida, no son frecuentes los milagros.

El intento de Sánchez por recuperar el aura mediática, la única forma de carisma a la que puede acceder, por lo demás uno de los activos que se ha revelado más eficaz para facilitar su peculiar ejercicio del poder, ha tenido una evidente y cuidadosa preparación. Más allá de si cumplen o no los hechos futuros, esos que llamamos “consecuencias”, las expectativas alumbradas por la operación. No basta querer para crear.

Era no obstante un movimiento obligado: el deterioro icónico de su figura resultaba imparable desde hacía bastante tiempo. Entre las consecuencias no intencionadas (risas), sin duda un balón de oxígeno para su partido, se pone sobre el tapete electoral para las próximas convocatorias, incluida la vasca ya pasada, la desaparición por fagocitación de Podemos y Sumar. La idiosincrasia del presidente y la naturaleza del sistema político en el que se mueve, tendente al bipartidismo, marcan rigurosas restricciones. Eso significa que cualquier movimiento o ausencia de tal provoca consecuencias no intencionadas que muchos, con justicia, calificarán de perversas.

Las tristes imágenes, por lo significativas desde el punto de vista social y humano, de la conducta cerril manifestada por la turba de deplorables acopiada por los leales al presidente en Ferraz, animadas por la gesticulación anfetamínica de la ministra de Hacienda, son más que suficientes para aclararnos las cosas tras esta espantada peculiar que ha protagonizado uno de los más destacados y descarnados aliados internacionales de Hamas. La fealdad y la vulgaridad son muestras fehacientes de que algo va mal. El mal, como señala El Libro de los Cambios, se hará presente.

Es muy posible que todo sea fraude en las acciones y omisiones de Sánchez, como se ha señalado, pero tras este movimiento, su alocución programada a la ciudadanía mediante cinco días previos de expectación claramente fabricada, añade a su ecuación personal un coeficiente elevado de desesperación. Al menos para quien no sigue el manual de instrucciones del receptor de mensajes mediáticos y ve más allá de las apariencias. Yo no creo que la denuncia de Manos Limpias sea un montaje de Sánchez. Ha abierto la puerta a un alud de demandas, que irán apareciendo en los próximos días, procedentes de instancias muy diversas y que se ocuparán de un abanico de cuestiones dudosas, cuando no directamente criminales, realizadas bajo su mandato. Tampoco creo que la apertura de diligencias, sobre todo si su mujer es tan honorable como él proclama, sea razón suficiente para esta reacción espectacular. Pero sus votantes femeninas requieren atención e intensidad empática. Enfrentarse al poder judicial “in toto” solo le causará graves problemas: casa dividida amenaza ruina. Recordemos que aun recorre el cielo un cometa bicorne.

Como test de obediencia y lealtad ciudadana el resultado no es tan favorable a pesar de lo que señalan algunos comentaristas. Cierran filas en torno a Sánchez todos los previstos, a los que iba dirigido fundamentalmente el mensaje, que son muchos ya que compró prácticamente toda la prensa escrita durante la crisis del COVID. Pero tanto el llanto de Pedro Almodovar, como la lealtad canina de los periodistas acoplados en la lista de marras, Gabilondo incluido, transmiten, más allá de la imagen de unanimidad de “los que cuentan”, un mensaje grotesco para los más avisados. El “presi” huye hacia adelante porque no le queda otra y le siguen, como al flautista de Hamelín, las ratas más gordas. Fabriquen su lista alternativa con las firmas de todas aquellas personas destacadas, que no han decidido unirse al apoyo a nuestro sin par y progresista “gran timonel”. Se sorprenderán.

Los dioses antiguos enloquecían a quienes deseaban perder, incitándoles a perpetrar acciones que sobrepasaban con mucho su capacidad y recursos. Esas líneas rojas de las que se queja han traspasado sus adversarios políticos. Y es que esta criatura impolítica, procedente de la máquina de fango en la que ha ido derivando el partido socialista obrero español desde antes de Zapatero, constituye en Europa una de las cabezas de puente para imponer la ideología “woke” en la legislación. Ideología ya cuestionada en su lugar de nacimiento pero con la que pretende domesticar, bota en el rostro, a la totalidad de los sufridos ciudadanos españoles.

La gestión del COVID que desarrolló fue una de las peores y más rígidas de las practicadas en las sociedades democráticas. Sus confinamientos han sido considerados inconstitucionales pero eso no ha tenido consecuencias. Quizá porque el actual líder de la oposición desarrolló en su feudo gallego un sistema de restricciones aun más draconiano. No ha salvado, como ha llegado a declarar públicamente, a medio millón de personas con sus atrabiliarias medidas. Seguramente, y habrá que investigarlo a fondo, lleve ya en el platillo de la balanza más de 150.000 muertes bajo su directa responsabilidad, a las que habrá que añadir las consecuencias de las vacunas que no han terminado…todo lo contrario.

Se comienza a hablar de esto en voz baja y van saliendo a la luz las venales y patéticas operaciones de tráfico de influencias, prevaricación y uso irregular de fondos públicos para la compra de mascarillas y otros materiales. Sólo por esto debería terminar sus días en prisión, él y sus dilectos y cercanos colaboradores, junto con gran parte de los dirigentes de la oposición que ejercieron responsabilidades durante el tiempo que se impuso en España el modo comunista chino de vida en sociedad.

No es hora de olvidar, poner puente de plata a los criminales o lavar, con catarsis girardiana, los trapos sucios de un país que comienza a parecerse demasiado a un albañal. Es hora de atacar para mejor defenderse, de tomar la iniciativa y auspiciar que Némesis ejercite su caricia de hielo sobre nuestra clase dirigente, nuestra inane sociedad civil de catetos repletos de títulos universitarios y los rebaños de esclavos que llamamos “clientelas”. España, en el umbral de un conflicto bélico generalizado con China, no puede asumir el papel de “eslabón más débil”.

The Fucking Master o “E Pluribus Unum”. Esa y no otra es la cuestión.

Y luego, incontinente,

caló el chapeo, requirió la espada,

miró al soslayo, fuese y no hubo nada.

Miguel de Cervantes.