UNA VIEJA FÁBRICA QUE HABLA DE LA TIERRA

UNA VIEJA FÁBRICA QUE HABLA DE LA TIERRA

26 de marzo de 2024 1 Por Ángulo_muerto
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Frank G. Rubio

Todos somos hijos de las bacterias...

Lynn Margulis.

Jon Padgett, autor de El secreto de la ventriloquia, dice de sí mismo en su página web que vive en Nueva Orleans y es ventrílocuo profesional. “Editor en jefe” de Grimscribe Press publica la revista literaria Vastarien, consagrada al trabajo de Thomas Ligotti. Su primera colección de relatos, este libro que nos ocupa, recibió el premio al mejor libro de ficción del año (2016) otorgado por la publicación Rue Morgue Magazine. La antología que Dilatando Mentes pone en manos de lector español en una cuidadosa edición ilustrada consta de doce textos; uno de ellos una obra de teatro. Hay una edición expandida con algunos, pocos, relatos más (2023). La española incluye también un postfacio de Jorge P. López, una presentación del propio Ligotti y un prologo de Matt Cardin. Ambos escritores estadounidenses proclaman que Padgett constituye una voz autoral diferente. El último vuelve a la carga con la soterrada polémica con S.T. Joshi, mencionada con ocasión de la reseña que hice de su libro en esta misma publicación. También se refiere a ella Lorenzo Luengo en Zenda.

 

Joshi continúa predicando en el desierto blasfemias como que la grandeza de los autores weird, sin aditamentos, consiste en que sus historias son vehículos para mostrar una concepción coherente del mundo. Un autentico delito de lesa majestad entre los que comparten la vulgata del fin de los grandes relatos y no dudan en abrazar el fragmento como modo de vida. Dormir abrazado a un cadáver o, utilizando otras palabras, secuestradas de algún lugar del libro, donde la narración se retuerce en brazos de la estática…Haciendo siempre rizoma de la calceta literaria propia, algo muy de todes…Los mismos que predicaban la “muerte del autor”, en la lejana y nada dulce Francia de los sesenta del pasado siglo, fracasado temporalmente su objetivo, siguen conspirando contra el lector.

Cardin señala que estos cuentos inquietantes, perturbadores e impactantes están recorridos por una misma energia que serpentea entre ellos. Gravilla entre los ángulos en el frunce de un sueño. Toda la energia que puede circular por situaciones existenciales, como la narrada por Padgett con relación a sus creaciones, …estamos catatónicos, despojados de ilusiones de individualidad e identidad…receptores y emisores perfectos de la nada con nada para sofocar la voz de nuestro sufrimiento absoluto…, no puede ser otra cosa que la transición a una realidad prestada. Eso es la era de los simulacros. Que también afecta a la literatura, el cine y el cómic de género.

Interrumpiendo el modo poético: aquí no hay más cera que la que arde y lo que sigue dando luz, lo que funciona en los relatos de terror, incluso los contemporáneos, es la energia imaginativa procedente de los propios autores, de su mejor o peor quehacer, modulada por la herencia literaria constituida en tradición. Energía vinculada inexorablemente a lo fantástico, lo sobrenatural, que tiene muchas máscaras y rostros incluso en sociedades en procesos de descomposición. El cuerpo precede a la costilla y lo fantástico no requiere para nada del “realismo especulativo”, por poner un ejemplo, para existir y crear.

Sin duda la ventriloquia, uno de los números favoritos de la magia escénica clásica, posibilita, desde sus concreciones en la fantasía literaria y fílmica, el uso de una panoplia inusual de posibilidades narrativas. Películas como Dead of Night (Al morir la noche, 1945 GB), un film de terror en blanco y negro con varios episodios y varios directores, o Magic (Magia, 1978 USA)… a las que se refiere esta edición en sus páginas finales, dan cuenta de ello. La ventriloquia es sorprendente, inquietante y cómica a la vez, en parte porque todo acto humano gestionado metafóricamente a través suyo es potencialmente paródico. Por descontado que prestar voz a lo inerte, el muñeco, puede utilizarse para predicar el “horror del ser”, cortejar ideas sobre la disolución del yo o mostrar incluso la posesión por fuerzas inhumanas de la bestia de cinco dedos. Hay en la condición ventrílocua algo de “caballo de Troya” y engaño “supremo”. Numerosas representaciones del Diablo medievales o renacentistas proponen dos rostros, a veces más, situados en la cara y/o en el vientre, al Príncipe de las Mentiras. Siendo repositorio por lo demás esta zona del cuerpo humano de la fuerza Ki, la fuerza vital, según la sabiduría médica oriental.

Las fantasías contenidas en esta antología, que no voy a desmenuzar contando sus argumentos, son desiguales: El pantano cubierto, Sueños origami, Infusorio… constituyen narraciones terroríficas perfectamente logradas. No puede decirse otro tanto de Susurros de una voz conocida o Un pequeño delta de inmundicia que no obstante siguen perteneciendo al género. 20 sencillos pasos hacia la ventriloquia es de lectura obligada aunque su factura resulta, como todo lo contaminado por la postmodernidad, artificiosa en exceso. Y es que hay algo en todo este asunto del “New Weird” que ya he comentado con otros lectores, algunos de ellos escritores, relacionado con la ausencia de alma perceptible en muchas de sus producciones. Jesús Palacios mismo, con quien comentaba este asunto, considera francamente repelentes muchas de las aportaciones de los autores pertenecientes a esta corriente, con su consciente y frío uso de los mismos argumentos, recursos de estilo y referencias culteranas subterráneas. Corriente a la que deseo un rápido y merecido crepúsculo. Hay vida más allá de “la Teoría” y de los campus universitarios.

En ocasiones hay algo de esto en Padgett aunque, afortunadamente para el lector, sólo se manifiesta de manera parcial en algunas ocasiones. Su idea básica, la ventriloquia, está bien escogida y desarrollada en interesantes direcciones en varias de las narraciones. Pero convertir, atención, la literatura, sobre todo la narrativa de ficción fantástica, en vehículo de difusión más o menos directo de ideas tiene muchos riesgos. Lo pedagógico, lo político o lo filosófico, entendido como adoctrinamiento, ha sido sufrido durante el siglo XX en formatos muy similares durante los totalitarismos comunista y nazi. Y no sólo…

Todo ello está relacionado con la creciente influencia que las universidades norteamericanas, provistas de una ideología intrusiva deleznable, consagrada al desencantamiento del mundo por mor del más abyecto resentimiento, una variante del nihilismo epocal que no está recluido en el ámbito científico-técnico, tienen sobre la literatura, no sólo de género. Ello, curiosamente mezclado con una excesiva masificación y mercantilización, ha provocado con relación una creciente “kippelización” de esta. Donde los supuestos adversarios de la “razón instrumental” se encuentran con el capitalismo estandarizador.

En el caso de este libro encontramos ya, en su primer relato, una referencia a un autor relacionado con la auto ayuda, el budismo o la meditación, como cada cual quiera denominarlo, llamado Bodhipaksa. Este escocés, afincado en New Hampshire, que se presenta como un santón contemporáneo, no duda en intervenir furiosamente en cuestiones mundanas con un sesgo político no demasiado apropiado a quien practica una vía contemplativa:

“Bloqueo a los “liberales” que dicen no poder votar al tándem Biden/Harris por estar en desacuerdo con ellos en alguna que otra cuestión. Hemos de escoger entre preservar y expandir la democracia o dejar que la destruyan los fascistas.”(Versión mía)

No es raro pues el tufo doctrinario que sin tener en principio que ver con la política, esta referencia la encontré un par de días después de la lectura del relato, tiene un texto relacionado con la autoconciencia estructurado en torno a un esquema por etapas de meditación.

En la información sobre el relato Órgano vacío nos damos de bruces con la referencia a un guía espiritual contemporáneo llamado Eckart Tolle1. Otro explorador de la conciencia con amplia difusión. Es un señor que ha acudido al programa televisivo de Ophrah Winfrey que esta recomienda encarecidamente.

Cada cual es libre de sentirse influido por X o Y, recomendarlo o no, incluso no mencionar para nada sus influencias. Pero cuando las producciones se resienten, por mor de la frialdad de fondo que concurre en toda literatura que sirve a propósitos misioneros, es preciso revelarlo. Lovecraft, acusado de racismo por doquier, no hizo de este un vector doctrinal en sus narraciones. Resulta curiosa pues la ceguera ante los lugares comunes fideistas que se asumen, aquí y ahora, en el género con relación a cuestiones de fondo metafísicas que involucran la ética o la conciencia. La Ventriloquia Suprema tiene demasiadas resonancias con el Cuarto Camino de Gurdjieff (1866-1949), un arconte de la manipulación y el vaciado mental, como para no sentir como mínimo curiosidad y cierta inquietud.

La proyección del pasado en el presente, cuando no hay futuro y el pasado es ficticio o está alevosamente mutilado, convierte la existencia en insoportable. ¿Llamamos a esto nihilismo primigenio? La involución y repliegue urbanos, USA es pionera en esto, que se trata de conjurar mediante numerosas intervenciones tecnológicas vinculadas al control y la vigilancia dan cuenta en lo externo de esta prevaricación interior. La solución no es hablar para uno mismo, convertirte en tu, propio muñeco. Si así haces la Fábrica volverá a ocupar el centro del escenario y conocerás de primera mano la fría nada de los espacios subterráneos, donde habitan los Descatalogados. Esa “fábrica” está ya en nuestros aeropuertos, nuestras instalaciones hospitalarias, en el entorno telemático repleto de pantallas en el que desde el 2020 buscan desarrollemos la mayor parte de nuestra actividades “vitales”. La Hermandad de la Niebla, compuesta por “perros guardianes” vinculados a la cultura, la universidad, los media… no por Villarejos de provincia, te quiere con una mente mal dirigida. Por eso niega el libre albedrío y la libertad de expresión y de acción., o se ríe a carcajadas de estos conceptos. Te quiere “humanizado” por lo inerte, te quiere carne gobernada.

Te quiere uno fundido con el otro, reconstruido.

1 Cuyo pensamiento filosófico está muy presente en toda la colección.