LA FLOR REFLEJADA EN EL ESPEJO

LA FLOR REFLEJADA EN EL ESPEJO

30 de septiembre de 2023 0 Por Ángulo_muerto
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Frank G. Rubio

En el año 2011, en el número 3 de sus “Maestros de la Literatura Japonesa”, la Editorial Satori puso a disposición de los lectores en lengua castellana las primeras traducciones de la extensa obra de uno de los mejores escritores nipones contemporáneos: Izumi Kyoka (1873-1939) Se trataba de cuatro relatos de contenido fantástico, con una ambientación sobrenatural de corte sutilmente terrorífico, acercados magistralmente hasta nosotros por la traductora, Susana Hayashi, por el autor de la Introducción: Carlos Rubio y por la mirada invisible y protectora de Marian Bango. El relato que daba título al volumen, El santo del monte Koya, publicado en 1900 y del cual hay una versión fílmica de corte fuertemente erótico realizada en 1983 por Tetsuji Takechi (1912-1988), constituye una maravillosa muestra de su excelente técnica narrativa; imprescindible para compartir con el lector ese acercamiento a lo numinoso tan característico de la obra de Kyoka que, no en vano, fue comparado con E.T.A. Hoffman (1776-1822) por el mismo Mishima (1925-1970). Hay en ella un muy especial tratamiento del arquetipo femenino, impregnado de un romanticismo reelaborado de manera muy personal en función de las creencias budistas de su autor, cercanas, como ha señalado un crítico en este caso concreto del relato que lleva el título, al espíritu animista del sintoísmo. Sus heroínas son melodramáticas y tienen una condición bifronte, mitad santas, mitad cortesanas; siendo muchas veces el objeto de la trama la relación de un bello joven con una mujer de mayor edad que él.

Izumi Kyotaro nació en la ciudad-fortaleza de Kanazawa a comienzos de la era Meiji (1868-1912), época en la que Japón inició una modernización intensa dirigida desde arriba que alteró fuertemente las pautas sociales y las sensibilidades; gran parte de su obra estará consagrada a referirse de manera oblicua y crítica a este proceso. Hijo de un orfebre perdió a temprana edad (10) a su madre lo cual tendrá, junto con una salud delicada que le acompañó a lo largo de toda su vida tras adquirir el beriberi en Tokio, una radical influencia en su trabajo y en sus estados anímicos. Es en esta última ciudad donde conocerá al escritor Ozaki Koyo que le aceptó como pupilo y que veló por él, introduciéndole en el mundo literario e instruyéndole en el “Ars Narrandi”, hasta la fecha de su deceso en1903. Poco antes había conocido a la que sería la mujer de su vida, llamada Suzu como su antecesora, con la que viviría felizmente hasta su muerte. Autor de una obra ingente compuesta por relatos, novelas, libros de viaje y obras de teatro (fueron esta últimas las que le darían fama en su tiempo) fue un escritor muy a contracorriente de las pautas y gustos dominantes, entonces influidos por el naturalismo y las preocupaciones sociales. Es un autor que pertenece, por su estilo y temática, más bien a otro tiempo: a la Época Edo (1603-1868) El seudónimo que se dio a sí mismo, “Kyoka”, significa: “la flor reflejada en el espejo”. Siendo el espejo no sólo una superficie que devuelve un eco “fiel” de lo visible sino un umbral a otro espacio.

En el 2015, en el número 17 de la colección antes citada que corresponde a la Estrella en el Tarot de Marsella, se publicará una nueva antología también con cuatro relatos: Sobre el dragón del abismo. Esta vez la traducción y la Introducción correrán a cargo de Alejandro Morales Rama, conocedor riguroso de la obra del autor. Tanto El pájaro misterioso, como el cuento que da título al volumen, son historias protagonizadas por niños. Aquí se hace presente otra de las características más destacadas de su narrativa: la búsqueda del reencuentro con la madre que perdió a través del lenguaje y la literatura. Y es que la técnica narrativa de Kyoka, basada en el procedimiento de las “cajas chinas”, relatos dentro de relatos, remite a la oralidad: las voces que se suceden. Hay una decidida creencia mágica en el poder de las palabras. Tanto por estilo, como por los contenidos sobrenaturales, gran parte de su obra es abiertamente regresiva en el mejor sentido de la palabra.

Esto se aprecia también en Laberinto de hierba (Número XXI), su primera y única novela publicada en español (2016), que nos ha hecho llegar también Satori de la mano cuidadosa de Iván Díaz Sancho; obra donde se combinan lo grotesco y lo popular con lo abiertamente espectral, dotada de un humor muy peculiar y con una inmersión gradual de lo fantástico en la trama. Eugen Tacker considera esta modalidad “lenta”, propia tanto del cine como de la literatura, una de las características definitorias del género de horror japonés en contraposición al occidental. No hay mejor manera de terminar que con una cita del propio Kyoka:

Estoy contento de no deberle nada a Rodin, ni a Tolstoy.

https://satoriediciones.com/escritor/izumi-kyoka/