PALOSANTO DE INDIA

PALOSANTO DE INDIA

10 de abril de 2023 0 Por Ángulo_muerto
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JOAQUÍN ALBAICÍN  

  Quienes llevamos escuchando a Jerónimo Maya desde sus tiempos de niño que compartía cartel con adultos consagrados percibimos siempre y desde entonces en su toque, claro, algo que nos es familiar y, al tiempo, los rasgos inequívocos de quien está ofreciéndonos un sonido radicalmente inédito. Si lo primero denota la existencia de un hilo de continuidad entre el niño y el hombre y la fidelidad a una hoja de ruta, lo segundo constituye rasgo distintivo de la personalidad, del sello.

  Su nuevo disco –Pureza y solera, con Satélite K y Solera Flamenca Records– es una comunicación del pasado, un rugido y un lamento surgidos de la profundidad del bosque ancestral, un aldabonazo añejo que, a la vez, puede marcar de modo decisivo el futuro de la guitarra flamenca. Y no sólo porque, como decíamos, cualquier melómano con querencias hacia lo hondo percibirá al instante que cuanto suena en estos surcos -por añadidura dedicados a sus más entrañables familiares, incluido el genial tocaor que fue Leo de Aurora- es cien por cien marca de la casa, sino también porque ahora mismo no reparamos en ningún artista de su género que -por arriba o por abajo- se mueva por las insondables dimensiones del universo sonoro en que este guitarrista lo hace.

  Discípulo de Felipe Maya, cuyo poderoso toque reverbera por bulerías al alimón con el suyo en uno de los cortes de este album, Jerónimo ha apostado además por una grabación en la línea de los grandes vates fundadores. ¡Guitarra y sólo guitarra! Sólo en tres temas se hace acompañar por el cajón de Juan Mateos. Ni un coro, ni una letra por alegrías, ni un bajo ni una flauta se asoman al epicentro o los lindes de esta obra. Guitarra y sólo guitarra es lo que aquí se escucha. Como en los discos de Ramón Montoya, de Sabicas, de Mario Escudero, del Paco original…

  Así es como se hace Historia. Empuñando su Lester Devoe nacida en 2010 de padre cedro canadiense y madre palosanto de India, se aplica Jerónimo Maya -serenos carbunclos los de sus yemas- a probarnos falseta a falseta verdades como la de que no hay -patente queda en la taranta a Leo- mejor engarce entre dos notas que un silencio o la también irrefutable de que a menudo, y como sentenciara Manuel Molina, las caricias soñadas son las mejores.