LA CRISIS Y SUS SOLUCIONES

LA CRISIS Y SUS SOLUCIONES

19 de marzo de 2022 1 Por Ángulo_muerto
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Sanshiro

Madrid 11 de marzo de 2022

Ahora que la crisis ya se nos ha echado por fin encima, en forma de cambio climático, transformación energética, coronavirus, invasión de Ucrania, y por fin inflación rampante, convendría que además de lamentarnos pensáramos en soluciones.

Lo que más asusta al ciudadano medio, es esa subida de precios, sobre todo los que afectan a la gasolina, el gas y la electricidad, a los alimentos y a las hipotecas. Estos son los gastos principales de la clase media, sobre todo si los completamos con los alquileres y los gastos educativos. Y el problema actual es, ¿qué podemos hacer para paliar esta enorme subida de precios que estamos viviendo y que vamos a vivir? De entrada, en Europa, poco podemos hacer. Aunque España no importa prácticamente ni petróleo no gas de Rusia, los precios suben sobre todo por el sistema perverso impuesto por Alemania en la UE. Un sistema que favorecía a las eléctricas aun antes de la guerra y que no va a hacer más que hundirnos a los españoles. Ahora bien, ¿existe alguna acción posible, alguna salida a este angosto y peligroso atolladero? Y en este pequeño artículo quiero proponer dos:

La primera proviene del conocido dicho “Zapatero a tus zapatos”. A nadie se le escapa la cercanía de gran parte del gobierno actual y de otros pasados con Venezuela. Por consiguiente, ¿no podría, el presidente actual y los anteriores cercanos a ese país, pedir y obtener un trato especial para España? En vez de maletas o simplemente dinero fresco, ¿no se podría establecer un gasoducto o un oleoducto que, pasando por Canarias, nos asegurara un petróleo, si no de la mejor calidad, al menos barato y abundante. Es fácil pensar que, incluso por barco, el suministro a España desde Venezuela debería ser una prioridad que alentaran los lobbies y los políticos con cercanas relaciones, y que tanto se aprovecharon hace ya años de la bonanza petrolera de aquel país.

La segunda proposición es diferente en las personas, pero similar en la forma, aunque tiene más implicaciones de estado, en el sentido de que podría resolver dos problemas de golpe. Y es la siguiente: ¿No se podrían aprovechar los inmejorables lazos del rey emérito español con sus amigos y hermanos árabes y saudíes para favorecer a nuestro país ibérico y sus problemas? ¿No sería, además, una forma para nuestro jubilado rey, de redimirse de sus travesuras de estado? La vuelta de Juan Carlos sería seguramente bienvenida por la mayor parte de la población si lo hiciera con la realidad de un suministro de crudo y gas en el bolsillo, algo fácil para él. De hecho, de cumplirse, su polémica vuelta se podría escenificar con una pequeña flotilla de barcos petroleros provenientes de Oriente de los que él sería el almirante mayor, y que llegarían a puerto español (se puede proponer Sanxenxo por razones prácticas) con la promesa de un petróleo abundante y barato, de la mejor calidad árabe. Esto sería un golpe de mano contra los aún reticentes a su vuelta a España, y abriría la posibilidad de, una vez quemado el título de Rey Emérito, otorgarle oficialmente el de Rey Mago de Oriente, lo que le llevaría a una inmediata popularidad que repercutiría en las ventas de figuras navideñas con toda seguridad.

Son estas dos formas sumamente factibles de hacer frente a esta crisis que se nos viene encima, y contra la que tan pocos recursos tenemos en España, en Europa y en nuestra querida OTAN. Seguramente que también políticos como Felipe González podrían dejar de lado su yunque y sus joyas para hacer alguna llamada a Caracas, o que incluso José Bono estaría dispuesto a soltar algún efectivo “ejque” por Venezuela o Dubai, donde se terciara. No incluiría en principio a Pablo Iglesias en la jugada, por su temprana jubilación, ¿aunque por qué no, si pudiera de verdad aportar algo a nuestros menguantes bolsillos? Porque lo que nos hacen falta ahora son verdaderos patriotas.