El valle de los dioses gigantes y la odisea de Green

El valle de los dioses gigantes y la odisea de Green

abril 6, 2021 0 Por Ángulo_muerto
Spread the love

Lecturas totales 101 , Lecturas hoy 2 

EL VALLE DE LOS DIOSES GIGANTES

y otras historias de la era pulp

E. Hoffmann Price

LA BIBLIOTECA DEL LABERINTO, S.L. Madrid 2011

LA ODISEA DE GREEN

Philip José Farmer

LA BIBLIOTECA DEL LABERINTO, S.L. Madrid 2019

 

 

Hay secretos espantosos que a nadie que los conozca permiten después vivir en paz. Mejor aun, secretos que convierten a quien los descifra en forastero en su propia tierra y que le hacen caminar sólo por el mundo. Quien toma, paga. E.H. Hoffmann Price.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es 716dCcCp21L-1-661x1024.jpgOcho años separan la publicación de esta antología y esta novela que la ya muy decana editorial que tripulan Francisco Arellano, un insustituible en el mundo de la edición y el conocimiento de la literatura fantástica, y su esposa Amparo Nieto hacen llegar a nuestras manos. Pocos editores, no me cansaré de repetirlo, han realizado un esfuerzo tan notorio para sacar del olvido numerosas aportaciones de los tiempos originarios de la literatura fantástica y la ciencia-ficción.

Edgar Hoffmann Price (1898-1988), miembro declarado del círculo de escritores amigos y colaboradores del Maestro de Providence, es el autor del primero de los libros que voy a reseñar. Price fue todo un personaje: militar profesional, licenciado en West Point, viajero empedernido que recorrió el mundo entero haciendo hincapié en el Extremo Oriente, se convirtió en escritor profesional en 1924 deviniendo autor polifacético y prolífico que cultivó con éxito la mayor parte de los segmentos de la literatura de género.

La antología que nos ocupa contiene nueve relatos escritos entre 1925 y 1939, procedentes de las más dispersas publicaciones norteamericanas de su tiempo, dos de ellos de Weird Tales. Óscar Mariscal, con esa erudición precisa que le caracteriza y el criterio lúcido al que nos tiene acostumbrados, nos informa meticulosamente en la Introducción sobre la biografía y la obra de este “fantasista”, como gustaba calificarse a sí mismo, que tuvo una vida aventurera y exótica de difícil emulación. En este texto que citamos, con el que se abre la recopilación, el lector podrá saciar su sed de conocimientos, no solo sobre la vida y obra del autor sino sobre las circunstancias en que tuvo lugar la génesis y auge de la “literatura pulp”.

Tanto Manos pálidas, La esfinge gris, como Las catacumbas de la locura, desarrollan su acción en Bayona y tienen un extraño y muy atractivo regusto hispano-franco-marroquí. Sectas satánico-vampíricas, el Hada siniestra del ajenjo o el rodaje de películas “snuff” para chantajear a políticos de la época, una idea convincente que ha evolucionado muchísimo y determina ya seguramente gran parte de la política de muchos países en la actualidad, del nuestro: no os quepa duda que seguro, son las peculiares temáticas con las que el autor resuelve sus abracadabrantes tramas. Siempre a través de la invención de los más intrépidos personajes, los escenarios más insólitos y las más seductoras damiselas o vampiresas.

El forastero del Kurdistán y La muchacha de Samarcanda, de lo mejor del volumen, proceden de Weird Tales; el primero lo incluí en la antología de relatos sobre el Diablo que publicó Valdemar hace unos años: Trece para el Diablo. Las mil caras del Príncipe de las Tinieblas (2010) El segundo, una excelente narración amorosa digna de las Mil y una Noches. En realidad debería haberse titulado: Quince para el Diablo, como homenaje al Arcano del Tarot pero vicisitudes de política editorial obligaron a prescindir de la novela corta de Gabriel Bermúdez (1934-2019), La piel del infinito, y del texto de Fernando Pessoa (1988-1935): La hora del Diablo. Temas capitales, respectivamente, como el Anticristo o las convicciones del Diablo sobre la Mujer, se evaporaron.

No podía faltar en esta recopilación un relato sobre vudú, seguimos con La biblioteca del laberinto, Los muertos vientes, intensamente bizarro. Otro también, excelente por lo demás, de aventuras en Afganistán da título al volumen: El Valle de los Dioses Gigantes. País mágico este donde los haya, donde recaló Alejandro Magno: “Iskandar”…De la búsqueda de su tesoro va esta fantasía aventurera de ritmo trepidante y escenariso abruptos de magia cósmica. Un relato de serie negra combinado con terror, Portales extraños, y un “western” completan este libro que permite al lector en castellano una mirada sintética sobre la obra de uno de los autores más interesantes, y al mismo tiempo de más éxito, que publicó en Weird Tales.

La odisea de Green es la primera novela de Philip José Farmer (1918-2009) uno de los escritores más relevantes de la ciencia-ficción norteamericana; esa que tanto detestaba Stanislav Lem (1921-2006) y que le acarrearía una agria polémica precisamente con la Asociación de Escritores del país sito al otro lado del Atlántico. En ella jugaría un papel destacado nuestro “Philip Joe…”, como le llamaba mi buen amigo Álvaro a quien tanto gustaba la serie del “Mundo del Río”. En paz descanse.

Publicada en 1957 su autor, un norteamericano integral de su tiempo nacido en el estado de Indiana, ya había sido galardonado con el Premio Hugo al escritor más prometedor en 1953 por la narración: Los amantes; donde por primera vez el sexo adquiría una relevancia argumental decisiva. Volvería a recibir este galardón dos veces: en 1968 por Jinetes del salario púrpura (novela corta) y en 1972 por la novela con la que se inicia la serie del Mundo del Río: A vuestros cuerpos dispersos. El lector podrá encontrar en esta excelente edición ilustrada, publicada con la portada original, un excelente artículo sobre Farmer obra de David Pringle y John Clute.

 

La odisea de Green, una novela de aventuras de la subsección “romance planetario”, en la cual destacó Jack Vance (1916-2013) que tanto influyo en nuestro Carlos Sainz Cidoncha (1939-2018), amigo que también ha traspasado el umbral, no recogió buenas criticas en su momento. Damon Knigth (1922-202) la calificó de “pastiche superficial”…P. Schuyler Miller (1912-1974), que confiesa no haber leído por entonces (1957) Los amantes, de “plana y poco excitante”…Sólo le hace una critica elogiosa muy breve Anthony Boucher (1911-1968). El amiguismo repugnante presente no sólo en Locus, donde no se puede distinguir la crítica de la promoción publicitaria, no era como podemos ver la moneda corriente entonces entre los escritores; que no dudaban en ejercer, con respeto pero con sinceridad, su derecho a la crítica. Que también es un género literario.

Un astronauta, naufragado en un planeta lejano con un nivel de civilización similar al de la Edad Media tardía, trata de sobrevivir como buenamente puede en un entorno no tan hostil como pueda parecer pues llega a formar incluso una familia «feliz». Esto dará pie a numerosas situaciones humorísticas de corte picaresco. La noticia de que en un lugar lejano tienen apresados a otros astronautas le impele a lanzarse a un viaje arriesgado a través de una gigantesca llanura a bordo de una ¡nave sobre ruedas guiada por el viento!… Y no voy a contaros más. Es inevitable recalcar la influencia de la obra seminal de Mark Twain (1835-1910): Un yanqui en la corte del Rey Arturo y la de Edgar Rice Burroughs a quien Farmer admiró y debe tanto. La novela, protagonizada por un hombre alto, rubio e inteligente, con ideas claras sobre las mujeres, la religión y los malandrines, será de dficil digestión para los subhomínidos del siglo XXI envenenados con lo “políticamente ccorrecto”; voy a avisando.

Terminaré con dos cosas: primero diciendo que en todo momento pensé, sigo haciéndolo, que la novela se desarrolla en un ingente campo de golf iluminado por varias lunas y que quizá habría sido mejor reducirla al tamaño de Novela Corta donde habría creado menos disrupcción entre los críticos. Lo segundo: referirme de nuevo a la conflictiva situación que se creó en la Asociación de Escritores de Ciencia-ficción norteamericana con la muy grosera actitud de Stanislav Lem. Fue Farmer quien pidió no se le siguiera ofreciendo, como se había hecho de manera generosa, la membrecia a quien manifestara un profundo desprecio por el trabajo de muchos y excelentes profesionales. Farmer en 1984 escribió en el New York Times una reseña del libro de Lem: Un valor imaginario, “Pornograms and Supercomputers”, y como podréis verificar vosotros mismos leyéndolo muestra una elegancia y una actitud humanista nada presente en nuestro comunista polaco. Porque Lem fue comunista, aunque no leninista, y como comunista no podía contener su venenosa inquina y desprecio por la mayor parte de la ciencia ficción norteamericana.

La imaginación es como un músculo. Encuentro que conforme más escribo más lo desarrollo…

Philip José Farmer