Índice Verano 2020

 

 

 

Vampiros
logo_critica.jpg          Vampiros 

 

Por las croquetas y la tortilla de patata se sabe dónde hay calidad y dónde hay cuento”, recuerda J. R. Alonso de la Torre en su artículo de hoy. No nos quedemos, pues, con los vampiros de Crepúsculo, que visten casual, eructan ajo y se reflejan en los espejos. Dejémonos de adolescencias ñoñas y acudamos a las fuentes originales.

 

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Asesinato en el monasterio (Joaquín Albaicín)
logo_critica.jpg          Asesinato en el monasterio


 Joaquín Albaicín  

     

    Imaginar y retarnos a la resolución de un crimen cometido en un monasterio es siempre buena idea, pues la puesta en situación nos encuentra ya ambientados, no sólo porque todos hemos visto o leído al menos una vez El nombre de la rosa, sino porque la Iglesia ha servido durante siglos como refugio discreto a promociones y promociones de sodomitas que, en todo ese tiempo, no se han tomado un solo minuto de descanso en su empeño por convertir los lugares sagrados en cubiles infestados por el vicio que hizo célebre a aquella ciudad destruida por la cólera de Dios. 

 

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Fandangos a Bonifacio (Joaquín Albaicín)

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logo_critica.jpg          Joaquín Albaicín

 

Guillermo Cabrera Infante tenía un amigo en La Habana que creía en ovnis, en oleadas de naves extraterrestres que nos visitaban, y le llevaba a veces, por la noche, a mirar las estrellas desde el Malecón por si acaso veían alguna. Lo evoca en esa novela -Mapa dibujado por un espía- donde cuenta cómo, cuando la nomenklatura le ordenó abandonar por unos días su destino diplomático en Bruselas y personarse en la isla, aprovechó para poner los cuernos a mansalva a Miriam Gómez entre visita y visita a los burócratas.

 

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Un lustro de paz en una vida (Joaquín Albaicín)
logo_critica.jpg          Un lustro de paz en una vida


 Joaquín Albaicín  

     

    Si a los majaretas, bohemios y artistas lampantes del París de las vanguardias -el de Los modernos de Alan Rudolph- les sumamos unas decenas de exiliados políticos maximalistas con Lenin, Trotsky y Lunacharsky a la cabeza, tendremos el París de Iliá Ehrenburg (1891-1967), un mundo literario pespunteado con más matices que el de la risa compulsiva, el gusto por el suicidio, la obsesión por las frases trascendentales hasta extremos ridículos y el afán por hacerse los alunados que distinguen a tantos estetas rusos.

 

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Antaño (Joaquín Albaicín)
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         Antaño

         Joaquín Albaicín

 

Es fama que Juan Maya puso antaño en pie con su pluma al menos dos Macondos de propia cosecha: la región imaginal de los Montes de Ur y el país de Cochigongas. En cuanto a mí, he alzado con la mía -ya se verá- un Macondo en Fuente de Cantos, convirtiéndolo en la capital extremeña de Escandinavia y en nido de espías, legaciones exóticas y criaturas legendarias, todo ello con la tácita licencia de su alcaldesa, Carmen Pagador.

 

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