VLAD TEPES


Alberto Ávila Salazar
 
Esta columna hoy tiene un huésped de lujo, el mismísimo conde Drácula, el de verdad, el que inspiró a Bram Stoker para escribir su inmortal novela. Sin embargo entiendo que pueda parecer una intrusión que Vlad Tepes se asome a esta sección centrada en la decapitación. ¿Es que su especialidad no era acaso empalamiento? Sin lugar a dudas lo era, entre 50.000 ó 100.000 fueron ejecutadas de esta manera. Aunque tampoco desdeñó otro tipo de técnicas de tortura o ejecución; empleaba a menudo la amputación de miembros, le gustaba que se cercenaran orejas y narices, así como la extracción de los globos oculares.
 
Para matar a sus enemigos usaba un amplio abanico de métodos, como la cremación en hoguera o en parrilla, el estrangulamiento y el despellejamiento. Solía ordenar que mutilaran los pechos de las mujeres y que emascularan a los hombres y le gustaba contemplar cómo lobos o perros hambrientos devoraban vivos a los condenados.
 
El Príncipe valaco hizo ejecutar a tanta gente que, a buen seguro, tuvo que ordenar cortar más de una cabeza. La más conocida es la de su enemigo Dan Voeivod, a quien le hizo cavar su propia tumba y asistir a su propio funeral antes de seccionarle lacabeza. Sin embargo no me interesan las cabezas que mandó cercenar, sino la suya propia. Tepes fue asesinado en la ciudad de Snagov, a 40 kilómetros de Bucarest, al parecer traicionado por sus propios cortesanos. Los turcos, planearon la emboscada que acabó con la vida del Empalador y, como muestra de escarnio, le hicieron una ejecución póstuma. Este es un acto de elevado poder simbólico que consiste en el ajusticiamiento de un cadáver mediante una mutilación ceremonial.
 
La cabeza de Vlad Tepes fue cortada, perfumada y enviada a Constantinopla, donde fue públicamente exhibida para dar buena fe de la muerte de un formidable enemigo. La pista de su cabeza se pierde aquí, en la proverbial niebla del tiempo; el resto de su cuerpo fue enterrado en el hermoso monasterio de Snagov. Cuando su tumba fue abierta se descubrió que lo que había inhumado era un montón de huesos de animales. Vlad Tepes no estaba en su tumba, por supuesto. El Príncipe de Valaquia no puede estar confinado en una triste sepultura, seguro que tiene cosas mucho más interesantes que hacer.
 
 
 
 

 

 

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