SOBRE TÚ ERES YO, POR SU AUTORA

 

 TueresyoFB.jpg

 

Aún trabajando en Tú eres Yo, leí un ensayo sobre edición que me habían recomendado. En todo un texto de ochenta páginas, y aunque excelente por otra parte, sólo encontré una frase que realmente me hizo vibrar por dentro. Todavía lo hace, y es de alguna manera mi lema a la hora de presentar este libro. En uno de sus artículos, Deborah Herman dice textualmente: "Cuando hay gente a la escucha de lo que tenemos que decir, podemos creer que nosotros somos el mensaje y olvidar que somos meramente el mensajero."

Esto resonó conmigo porque en todo momento he sentido que este libro era dirigido, asistido, si no por algo externo, sí por una parte de mí que razonaba de forma autónoma; que este conjunto de textos breves nacía en el tiempo preciso y con la forma justa para cumplir una misión. La mayor parte fueron creados con este fin, aunque las ideas que expresan son antiguas en mí. Una minoría han sido rescatados de páginas que escribí hace mucho tiempo.

 

Toda la sabiduría acumulada y compartida a lo largo de los años; toda mi pasión por la espiritualidad y por el ser humano, fluía a través de relatos simples y directos. Siempre he pensado que la forma literaria debe ser tan clara como lo que se siente y se quiere comunicar. En realidad, escribimos lo que necesitamos oír. En este caso el mensaje dominante tiene que ver con la aceptación por parte de cada uno de lo que simplemente es. Este libro es para aquellos que, como yo, necesitan aprender a ser imperfectos, a no agradar servilmente, a vivir según sus propias leyes y no según las de unos desconocidos. 

Yo creo que existe ahora una numerosa minoría de personas que ya no se pliegan a ningún sometimiento. Éstos están ávidos de apoyo, permiso e información para transitar hacia el objetivo que consciente o inconscientemente se han propuesto: ser libres. Y la persona que ronda la libertad no es un radical insociable. Por el contrario, suele ser uno de los pocos que se atreven a descubrir que nadie es más ni menos que nadie, que en el último nivel de la consciencia todos somos uno y por consiguiente tú eres yo y yo soy tú, cada quien en sus circunstancias.

El laberinto de Chartres es otro elemento que de algún modo se ubicó por sí solo, cuando yo buscaba una imagen sobria y eficaz como emblema del libro. Hay laberintos hechos de vericuetos falsos que distraen de la verdadera salida. Hay laberintos sin salida, cuyo fin es la perdición. En este no hay pérdida posible: consta de una única vía que conecta la periferia con el centro. Dentro de él, sin embargo, nada es lo que parece; una perfecta metáfora del camino de la vida.

Tú eres Yo es una reflexión sobre lo que parecemos y no somos, sobre lo que escondemos a un nivel profundo. Mi misión ahora está en mantenerme al margen de este bello mensaje que quiso venir a la existencia a través de mí.

 

 

 

 

comments powered by Disqus Link

Buscar en el sitio