GOLPE A LA NACIÓN

Frank G. Rubio 

 

 

 

 

GOLPE A LA NACIÓN

Crónica de una conjura consentida.

Javier Torrox

Prólogo de Pedro Insua.

Editorial Manuscritos (Madrid,  2019)

 

SOROS

Rompiendo España.

Juan A.de Castro y Aurora Ferrer.

HOMO LEGENS (Madrid, 2019)

 

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Es importante que España y Cataluña no se conviertan en un campo de batalla entre Estados Unidos y Rusia. Es el camino que se está tomando. Pedro Baños.

 

    Ambos libros, quizá por su hincapié en un mismo objeto de estudio: el procés, aunque abarquen diversos aspectos de este, requieren una reseña critica común que permita al lector una comprensión más ajustada a lo real que aquella a la que pueda acceder a través de las muy sesgadas, confusas y en general fragmentarias informaciones mediáticas difundidas por la mayor parte de la prensa nacional e internacional.

   Comencemos por el libro de Javier Torrox, periodista malagueño con una licenciatura en Filología Inglesa, que ha elaborado un trabajo sobresaliente tanto por su claridad expositiva como por la visión integradora que aporta de numerosos fenómenos y situaciones relacionados con la crisis catalana. El libro que se necesitaba sobre tan irritante asunto: una crónica minuciosa y exacta de los acontecimientos, junto con sus antecedentes, acompañada por juicios precisos e informados. Todo ello enmarcado en una síntesis donde los aspectos jurídicos y políticos se amalgaman mediante una prosa elegante y eficaz. Un libro que curiosamente, dada la naturaleza de su temática, resulta de muy amena lectura.

    Nos encontramos, y entramos con ello de lleno en el asunto, con un golpe de estado que busca la destrucción de la nación española mediante la creación de un sujeto constituyente exclusivamente catalán. Evo Morales en Bolivia, para que entendamos lo que es un golpe de estado que no implique un asalto violento y desde fuera a las instituciones, como simuló ser el 23F en España (estratagema fabricada por determinadas facciones de los servicios secretos), Evo Morales, repito: un bergante izquierdista recientemente depuesto había tratado, mediante alteraciones de la ley constitucional y el fraude electoral, prorrogar su mandato como seudo dictador democrático. La respuesta, tanto de la población como de los militares, fue contundente y hoy persiste exiliado en el narco estado mejicano; en su esfuerzo por regresar al poder incentiva ahora la creación de una guerrilla. Evo es depuesto por intentar dar un golpe de estado desde el poder.

     La Autonomía catalana no puede, ni legal ni legítimamente, proclamarse una república  independiente… para ello tendría que dinamitar todo el entramado constitucional emanado de la Constitución de 1978 o triunfar en una insurrección militar. Si se analizan los resultados electorales desde los ochenta del pasado siglo hasta ahora, incluyendo claro está: abstenciones, votos nulos y en blanco, los independentistas pretenden marginar a cerca de dos tercios o la mitad del electorado de la autonomía de los procesos decisionales.

  

   Soros. Rompiendo España, el libro escrito por Juan Antonio de Castro y Aurora Ferrer, gira en torno a una investigación rigurosa cuyos resultados fueron hechos llegar a la UDEF y al juez Pablo Llarena, que muestra las conexiones del entramado supuestamente filantrópico y empresarial de este personaje con el proceso separatista catalán. Especulador financiero, nacido en Hungría, y actor destacado global a través de un vasto conglomerado de organizaciones no gubernamentales (destacaremos entre estas los Open Society Institutes); se ha valorado en decenas de miles de millones de dólares la contribución de Soros a la intervención política en diversas naciones, no sólo occidentales, vía influencia indirecta en sus sociedades civiles. Este arquetipo del globalismo, como en el pasado lo fuera David Rockefeller, cuya estrella comienza a brillar en los años 90 del pasado siglo tras la Caída del Muro, es uno de los más conspicuos partícipes, junto con instituciones de muy diverso pelaje vinculadas al establishment norteamericano y británico, en lo que ha sido dado llamar: “revoluciones de color”. Su confesión ideológica es la socialdemocracia posterior a la guerra fría y los intereses que defiende, según los autores de este interesante e informado trabajo basado fundamentalmente en el uso de lo que en Inteligencia se denominan “fuentes abiertas” (OSINT), son los pertenecientes a los núcleos decisionales más poderosos de la “anglosfera”. Soros está interviniendo descaradamente en la fragmentación de España dando pleno apoyo al proceso independentista catalán.

   En Cataluña se están dando muchas circunstancias que permiten considerar su conflictividad como una “revolución de color” más, las “primaveras árabes” son el caso más conspicuo y reciente de esto. El uso sistemático de tácticas de no violencia, un eufemismo pues generalmente los países donde se ponen en práctica estas propenden al conflicto civil directo, elaboradas por Gene Sharp desde el Albert Einstein Institute, dan prueba fehaciente de ello.

   La delegación de las Open Society Foundations se abre en Barcelona en 2012. Artur Mas, meses después, contrata a Independent Diplomat, financiada por la OSF.

La empresa DXC Technology, responsable de la aplicación informática desde la que se podía gestionar el sistema de votación electrónica que posibilitó la celebración del referéndum ilegal, estaba vinculada a Soros que la vendió unos días antes del referéndum. Jaime Roures (Mediapro), la familia Carulla (Gallina Blanca) y DXC Technology figuraban entre las empresas a las que en 2018 reclamó datos Hacienda con relación a pagos hechos a ellas por la Generalitat,.

   Las injerencias cibernéticas de Rusia tan destacadas, entre otros por el diario El País, semejan un auténtico juego de niños comparado con esto.

   ¿Existe, como afirman los autores de este informe, un plan para romper Europa  rompiendo España? ¿Un plan que beneficiaría fundamentalmente a los países anglosajones? ¿Es verosímil una actividad sistemática, o cumulo de actividades, que maneje la sociedad civil para sus propios intereses desde instancias no gubernamentales? ¿Cual es el peso con relación al procés de las diversas contribuciones procedentes de diversos actores, pertrechado cada uno con sus motivaciones?

 

   Continuemos, ya regresaremos a este asunto decisivo, con la exposición general; como señala Torrox:

 

   No fue un golpe de Estado, sino algo más grave. La rebelión de la Generalidad constituyó un golpe a la Nación.(…) se sustanció en el intento de ruptura de la unidad del sujeto constituyente español, que es la propia Nación: la suma de todos los españoles”, “se habría disminuido su territorio” y “la suma de individuos que la integran y dan existencia (…) Los españoles ya no serían españoles. Serían otra cosa, pero nunca más españoles.

   El Gobierno fue culpable por omisión: desde mayo de 2017 todos los miembros del Consejo de Ministros estaban tan de acuerdo en llamarlo golpe de Estado como en no hacer nada para combatirlo. La única acción política que -durante 35 días- realizó el Gobierno para detener el golpe fue pedir a los golpistas -a través de los medios de comunicación- que cesaran en su golpe. Es decir, que fueran los rebeldes los que sofocaran la rebelión que habían iniciado.

 

   Entre los principales obstáculos que se encuentran para mejor entender este conflicto político, una rebelión del estado y desde el estado contra la Nación, no exento de trágicos antecedentes, hay que citar de entrada la capacidad manipuladora que la información sesgada tiene para influir en la ciudadanía. Problema muy grave que afecta a los países occidentales actuales de manera cada vez más intensa y que combinada con la auto coacción del pensamiento mal llamado ideológico, nos encontramos más bien con un no pensamiento, imposibilita en muchas ocasiones un acercamiento mínimamente reflexivo de los sujetos pensantes a las cuestiones más básicas de la vida colectiva. La conversión de gran parte de la profesión periodística (no solo española) al activismo propagandístico, encauzada esta actividad por lo demás por unos cuantos conglomerados comunicacionales gigantescos, generalmente desde posiciones de una ignorancia sonrojante de los elementos culturales más básicos, es parte destacada del problema.

   La incorporación del feminismo radical a las instituciones ha añadido, a la ignorancia generalizada que desde hace décadas se imparte en las aulas no solo escolares, un coeficiente de irracionalidad similar al que las ideologías totalitarias de los años 30 imbuyeron en las sociedades de su tiempo. La manipulación de los sentimientos en una sociedad configurada en torno al neo tribalismo electrónico, que McLuhan intuyó proféticamente hace décadas y cuya responsabilidad dejaba caer en lo fundamental en la televisión, comienza a dejar sentir sus perversas y dañinas consecuencias en la época de las redes sociales. Este papel dañino para la democracia de la pequeña pantalla fue ya lúcidamente denunciado en su momento por Karl Popper y Giovanni Sartori, entre otros. El papel decisivo del entramado mediático catalanista, en el que destacaremos la cadena TV3, subvencionada con centenares de millones de euros a cargo de las arcas públicas a lo largo del tiempo, queda reflejado en como es el PSOE, cuya hegemonía en la época de González descansó en el control draconiano de medios adictos, tanto en prensa como en audiovisuales, se opuso terminantemente a poner punto final al aparato de propaganda independentista.

    

   Veamos cinco momentos cronológicos básicos, extraídos de la obra de Torrox, para mejor entender los fundamentos de esta crisis: 

 

    1979   Estatuto de Autonomía de Cataluña. La Generalitat había sido restablecida en 1977, un año antes de la ratificación de la Constitución de 1978 vía referéndum nacional. Adolfo Suárez.

    2006   Nuevo estatuto de Autonomía de Cataluña. En el Preámbulo se afirma que Cataluña es una Nación. Se crea un poder judicial catalán. José Luís Rodríguez Zapatero.

    2012  La Generalitat en bancarrota. La Diada  con un millón y medio de asistentes, lema: Cataluña, nuevo Estado de Europa. Mariano Rajoy. Llega al poder en China continental: Xi Jin Ping.

    2014  Abdicación de Don Juan Carlos. Jordi Pujol confiesa que tiene dinero negro en el extranjero: era de mi papá…Mariano Rajoy.

    2017  Atentados yihadistas en diversos lugares de Cataluña en agosto. Aprobación en septiembre por el parlamento catalán de la Ley de Referéndum de Autodeterminación. Referéndum fallido el 1 de Octubre y mensaje de Su Majestad, Felipe VI, el 3 de Octubre. Mariano Rajoy. Ya es Presidente de los Estados Unidos Donald Trump.

  

   Con la Guerra de la Independencia, provocada por la invasión napoleónica y la traición al país de la mayor parte de su clase dirigente (incluido el Monarca), hace acto de presencia en la Historia Universal la nación española. España hasta entonces había sido un poderoso Imperio. Esta nación emergente tiene una naturaleza pre política en sus actos fundadores y todo el siglo XIX, pleno de conflicto, decadencia y vitalidad a la vez, será el escenario donde se dirimirá el ser o no ser como nación de nuestro país. La Constitución de 1812, junto con la victoriosa guerra contra Napoleón, es el punto de partida pero las guerras carlistas, la perdida de nuestro Imperio en dos fases y una conflictividad política cada vez más intensa entre las diversas facciones que integran las clases dirigentes, mostrarán la fragilidad del proyecto a lo largo de todo el siglo y más allá. La proclamación de la segunda República, donde los catalanistas fallidamente pretendieron en diversos momentos proclamarse un país independiente, sin respetar para nada el orden constitucional vigente, y la Guerra Civil subsiguiente, dan cuenta de esta cuestión aún no resuelta.

   Que no nos quepa duda que la nación, entendida como conciencia de comunidad y ciudadanía fundamentada históricamente, es anterior al Estado. Nuestras raíces se forjaron en la lucha contra el Islam a lo largo de siglos y contra Napoleón en menos de dos lustros. España fue Imperio antes que nación y esto explica mucho de su fortaleza, también gran parte de su fragilidad.

   Torrox señala que la nación es la más importante conquista política de la Humanidad, gracias a ella todos los ciudadanos son libres ante la Ley y nadie es más que nadie, ni menos que nada. Contra la nación, entendida como la forjaron la Revolución Americana y en cierto modo la francesa, antes que degenerase, se montó la reacción romántica que propuso el sentimiento como engarce distintivo de la comunidad.

    

   En el año 2017 el parlamento autonómico catalán aprueba la Ley de Referéndum de Autodeterminación mediante un peculiar e ilegal procedimiento de tramitación que Javier Torrox expone de manera  minuciosa. Acabará por ser declarada inconstitucional pero vemos al Ejecutivo de Mariano Rajoy (PP), preso del pánico y ante una pretensión directa de quebrar la unidad de la nación española, pasar la patata caliente al Tribunal Constitucional incapaz de toda acción de gobierno digna de este nombre.

   Lo que se busca, y hoy esta más claro que nunca tras la investidura de Pedro Sánchez como presidente, que finalmente ha constituido un gobierno de coalición entre el PSOE y Podemos, es convertir el Estatuto Catalán en fuente del poder constituyente de España. El propósito obvio es auspiciar desde dentro la ruptura de la unidad del sujeto constituyente.

   El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, insiste en realizar el Referéndum el 1 de Octubre. Mariano Rajoy deja pasar dos semanas prácticamente en completa inacción. Ya en el pasado Rodríguez Zapatero había suprimido los controles legales que impedían la convocatoria de este tipo de farsas electorales. El libro expone de modo  casi tangible la corriente causal de los acontecimientos mostrando situaciones, intenciones, inhibiciones y deficiencias en la conducta de los diversos actores.

   Considerar que todo esto es accidental, o producto en exclusiva de errores de los sujetos políticos estratégicos participantes, es completamente absurdo. La sedición y rebelión, pues ambas cosas hubo, se hicieron posibles por la concatenación de circunstancias nada azarosas. Como en el nacimiento de la infausta segunda República, el papel de la “derecha” resulta decisivo. Un poderoso núcleo de poder oligárquico está tratando desplazar nuestro sistema político hacia la república federal con fuerte y variado, aunque aún no unánime, apoyo transnacional.

   Hablaremos en breve de nuevo de otras instancias foráneas que andan interviniendo en la crisis catalana con mayor o menor intensidad pero avanzo ya para que los lectores reflexionen la verosímil y probada participación de Julian Assange en todo este asunto. El periódico El Mundo publica un interesante reportaje[1] sobre las actividades del hacker de origen australiano, con relación al referéndum del 1 de Octubre:

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   La enorme cantidad de tuits que este refugiado en la embajada de Ecuador en Londres ha colgado sobre Cataluña cuestiona totalmente la presunta imparcialidad del activista, y da credibilidad a las acusaciones del Gobierno español de que el fundador de WikiLeaks ha jugado un papel en la crisis. Ahora bien, ¿cabe pensar, como sostiene Assange, que él no ha pedido nunca la independencia?         Sintetiza: Assange es uno de los cinco mayores influencers sobre Cataluña en Twitter. Y culmina:

Así pues, es una vasta conspiración contra Cataluña. O, tal vez, una vasta conspiración en la que Assange solo sea un peón. Un peón, eso sí, que llega a casi 600.000 personas.

 

   De manera implícita los independentistas catalanes buscan desligarse de la nación para someterse a la Unión Europea, que no se sabe aún hoy muy bien qué es o en qué devendrá realmente tras la actitudes verbales hostiles mostradas hacia los Estados Unidos de líderes como Macron o la (muy probablemente) ex agente de la Stasi: Ángela Merkel. Como si no fueran ya de facto todos los catalanes, por españoles, miembros de pleno derecho de esta organización supranacional. Pero el desplazamiento del conocimiento al sentimiento, hecho posible por la continua exposición a un fuerte proceso de adoctrinamiento, vía “mass media” (TV3) y educación sectaria, tanto en su faceta escolar como universitaria, hace patente el  carácter fuertemente totalitario del procés.

   Oportunos atentados yihadistas ensangrentaron los preliminares de la convocatoria de referéndum. Una reciente y  muy posiblemente precipitada resolución de la Audiencia nacional determina de manera poco convincente la ausencia de conexiones internacionales de los peones de brega suicidas (o sacrificiales) con determinadas “fuerzas oscuras”. Recordemos como hicieron ya de las suyas el 11M del 2004.

   Un especialista en Inteligencia con muchos años de profesión a cuestas a mi pregunta sobre la posible participación de Rusia en el procés, realizada en los inicios del asunto, me respondió de modo contundente: Rusia no, Marruecos.

    La muerte “casual” de tres fiscales, la huida grotesca del presidente de la Generalitat a Bruselas y la connivencia de las dos grandes, y muy decaídas centrales sindicales: UGT y CCOO, más la adhesión de gran parte de la Iglesia Católica catalana al procés, dan cuenta de la gravedad del asunto y de la connivencia de todo tipo de engranajes pertenecientes a lo más degradado de la sociedad civil con esta cuestión. Mentiras asombrosas que hoy, en los ambientes estupefacientes y estultos de la profesión periodística, se califican como “relato comunicativo” (la narración); entelequia considerada por los farsantes como decisiva para canalizar de manera constructiva las emociones sociales. Farsantes que buscaban, y aún siguen en ello, “repensar Cataluña” y vendérsela al extranjero para buscar credibilidad internacional. Todo ello entremezclado con una conjura concebida como una operación de marketing gigantesca en la que sin la pasividad del gobierno central, que en algunos momentos como con el ministro Íñigo Méndez de Vigo rozó la subnormalidad, nada de esto hubiera sido posible.

Sin embargo. citamos de nuevo a Torrox:

 

    La nación triunfó sobre el golpe: Quien sofocó la rebelión no fue el Gobierno, ni el 155, ni las Cortes, ni la Justicia, ni el Tribunal Constitucional. La conjura fue aniquilada por la Nación española. Aquellos contra los que iba dirigido el alzamiento fueron los que lo liquidaron. (…) Los ciudadanos comenzaron a plantar cara a los rebeldes en la calle en la última semana de septiembre. Estaban desamparados por el Gobierno y olvidados por sus diputados en las Cortes. Se enfrentaron solos a la rebelión. La españolidad dormida despertó y a su lado solo encontró al Rey.

 

   La razón de ser de las Constituciones es someter al Poder para impedir la arbitrariedad, arbitrariedad que se manifiesta generalmente a través del privilegio. La Generalitat ha atacado a toda la Nación tratando de arrogarse el poder constituyente.

Sin embargo, añado, el contribuyente neto más eficaz en este procedimiento de fragmentación no han sido ni Soros, ni los rusos, ni tan siquiera la Oligarquía catalana de la que podríamos citar numerosos nombres, el factor básico ha estado y está en el Gobierno español y en su inacción calculada: en el pasado Mariano Rajoy y el PP, hoy Pedro Sánchez con el PSOE y Podemos.

   La clave está en la Oligarquía española una de cuyas estrategias de supervivencia, en el marco de una crisis económica muy grave y mal gestionada, propia de las sociedades de “capitalismo de amigos” o “turbo capitalismo”, como prefiramos llamarlas, está por afrontar horas difíciles pretendiendo desviar la atención y sobrevivir a lo que viene como buenamente puede. Lo que viene, tal y como se está desarrollando la situación, será con certeza mucho más intenso y violento que los “chalecos amarillos”.

   No solo finanzas procedentes de actividades especulativas, filantropía adulterada y connivencia con servicios secretos extranjeros, conforman el escenario subterráneo del procés, hay que añadir la cooperación de determinados think tanks curiosamente vinculados a la cúpula de la sociedad civil española y financiados en parte con dinero público. Como es el caso del Real Instituto Elcano cuyo director desde 2012, Charles Powell, no ha dudado en recomendar votar al PSOE en un tuit aprovechando que The Economist lo hace. Navegando pues cómodamente en el flujo: ideas-dinero-influencia-desinformación-rebelión puesto en marcha por los independentistas y sus partenaires, tras el desvelamiento de la corrupción posibilitada por Pujol y su clan vía tres por ciento que dio el disparo de salida a la crisis catalana,.

   Entre otros, Antonio Garrigues Walker, que ya se ha posicionado de manera meliflua y equidistante, tanto con relación a Podemos (los que han votado a Podemos son todo menos ignorantes…2014), como con relación al conflicto catalán (Cataluña es una comunidad rica, sensible, culta, que entiende bien sus problemas…2019).

   Otro bufón, él no se ve así obviamente, situado en la cúpula cuyos lugares comunes constituyen el maná y aviso para navegantes de todo tipo de medradores y oportunistas. La plutocracia, con todo mi respeto por los que la consideran benévolamente (por verla reflejo del mérito en la sociedad de mercado), es la antesala de graves desórdenes, no la culminación del “orden de los siglos”, y de la disolución de las sociedades. La lógica de lo peor escenificada urbi et orbi en un espectáculo cada vez más deprimente.

  Son pues, y termino, los beneficiarios y actores del” turbo capitalismo”, los mismos que combaten sañudamente a Donald Trump en los Estados Unidos, los que escriben el guión también de Cataluña y los que se sirven de la peor gentuza, la extrema izquierda, para fines de dominación que no reflejan más que su propia indigencia moral, estética e intelectual.

   Estos dos libros, volviendo al decurso principal, darán al lector atento numerosas claves para saber donde vive y lo que se mueve políticamente en su país tomando como foco el procés.

 

 

CODA

 

   Si en Los libros condenados y en general en toda su obra Charles Fort daba cuenta, tras gestionar numerosos datos procedentes de fuentes científicas de su tiempo y el siglo inmediato que le precedió, de la estupefacción experimentada ante la soberbia y dogmatismo de los gestores cognitivos de la época, la ciencia positivista decimonónica, y proponía a través de la sátira y el cuestionamiento crítica caso por caso, una reformulación lingüística, perceptiva y de actitud ante los hechos denominados “condenados”, aduciendo consecuentemente una rearticulación categorial contundente de corte filosófico: ¿qué no habría que hacer acá, en el horizonte de lo político, con tantas y tantas recurrencias dogmáticas, ideologías tergiversadoras y manipulaciones varias que tratan por todos los medios de oscurecer, cuando nos acercamos a las realidades de Poder, el propósito de  los actores y el autentico peso que sus decisiones tienen, tanto sobre los acontecimientos concretos como sobre las diversas corrientes históricas en juego?

   Las perplejidades que enunciaré ahora, que en gran medida cuestionan mucho de lo señalado anteriormente en la critica de ambos libros, tratan de modificar las percepciones asentadas que sobre el hecho político tiene el lector y le están siendo en gran medida impuestas por determinadas instancias, vehiculadoras de paradigmas concretos o de cambios interesados de paradigma, que obviamente oscurecen la voluntad de poder de las cuales son inevitablemente portadoras.

   El enfrentamiento geopolítico entre los Estados Unidos y la Europa Unida, institución supranacional de reciente creación y naturaleza por ahora no imperial, comencemos por aquí, es ya evidente. En el pasado, la Guerra Fría y la marcada superioridad militar y económica norteamericana, habían enmascarado en gran medida esta tensión. La OTAN, que aún permanece, es una concreción de esos tiempos de alianza menos armónicos por lo demás de lo que se piensa. La intervención de la potencia dominante en el Hemisferio Occidental durante la Gran Guerra asentó una completa recomposición de las potencias europeas a partir de los postulados “wilsonianos”; en paralelo se producía la Revolución Rusa y los ingleses entraban, también en 1917, en Jerusalén. Algo estaba cambiando…

   Hago notar al lector antes de continuar que Europa no estaba unida en el siglo XIX, ni antes, y que los propósitos por unificarla surgieron con Napoleón y la Revolución Francesa. Propósitos frustrados por una alianza generalizada de potencias contra este designio que culminó en Waterloo y el Congreso de Viena. La nación española nace en este contexto.

   Durante la Segunda Guerra Mundial este proyecto unificador de los espacios europeos, de los cuales sólo tangencialmente forma parte Rusia, y basta mirar un mapa de la época para saber por qué, volvió a tratar de imponerse, en esta ocasión por parte de  la Alemania de Hitler, heredera de la Alemania Imperial en su enemistad, mutua, con el Imperio Británico, enemistad que había determinado en gran medida la Gran Guerra. Hitler, como Napoleón, intentó una unificación aparatosa y fallida de Europa. Que para que lo comprenda bien el lector iba de la frontera rusa a Portugal, incluido, y de Islandia al norte de África, que estaba anexo a Europa por el sistema colonial. Una de las características básicas de los espacios europeos para la ideología europeísta unificadora  es la consideración del Mediterráneo como un lago interior. Esto explica tanto las Primaveras Árabes, que no son sólo un invento de Obama, como la potenciación de los ritmos migratorios; se busca descaradamente fusionar en una generación el norte de África con la Europa Unida. Europa: una ficción por ahora a la que le cuesta ver la luz porque desvinculada de la historia de las civilizaciones y del devenir histórico y cultural de las potencias que la han constituido, y aún vestigialmente la constituyen, las naciones, no es otra cosa que un espejismo. Por mucho patriotismo constitucional que agiten retóricamente neoliberales y socialdemócratas desde la atalaya de un estado ultrapolicíaco.

   Europa enraíza ideológica y políticamente con el Imperio Romano que conoció con Justiniano su último momento de unidad y que, con la llegada de los árabes en el siglo VII AD, quedará fracturada hasta la actualidad. No es raro pues que la UE destaque tanto a Carlomagno que trató de muy modesta manera, dados sus recursos, de iniciar bajo la guía del Papado, la reconstrucción presunta en el umbral del Medievo de este espacio. Presunta y fallida; atentos a lo que le ocurrió en la vieja Hispania.

   Y viene esto muy a cuento porque el lector habrá visto que el texto se inicia con una cita del coronel Pedro Baños, personaje que en cierto modo se ha convertido en nuestra  “niña Greta” de la Geopolítica mediante la magia mediática que conlleva la hipnosis televisiva. Es evidente que Rusia está enfrentada a los Estados Unidos de nuevo, como lo estuvo en la etapa que siguió a la derrota del Eje con Stalin, desde el momento que Putin accede al poder y desarrolla una política de corte nacionalista, posiblemente inevitable dada la pésima situación a la que habían accedido a todos los niveles los restos del naufragio que otrora fuera la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

   Es preciso consignar que las relaciones de nuestro país con Rusia, durante los últimos doscientos años, no han sido buenas. Mirando el mapa y considerando que ambos países están en los extremos de la misma península de Asia es bastante comprensible haya habido pocas ocasiones de interacción. La derrota de Napoleón implicó una colaboración directa con Inglaterra y Portugal, que ya caminaba solito por aquel entonces, pero distante con Rusia. Durante la Guerra Civil española Rusia, entonces una potencia comunista en expansión, se manifestó claramente como enemiga de nuestra nación apoyando al gobierno republicano, exclusivamente por motivos geopolíticos propios enmascarados de generosa solidaridad ideológica. El precio fue la entrega de las remesas de oro del Banco de España en un contexto más propio de una república bananera, no otra cosa fue la segunda República, que de una potencia europea. Es preciso recalcar que en el siglo XIX Rusia, la muy cristiana y ortodoxa Rusia zarista, aliada supuestamente encomiable frente al presunto “anticristo” revolucionario francés, contribuyó decisivamente a la caída del Imperio español mediante una sonada estafa. Fernando VII comprará en 1817 navíos rusos a Alejandro I para mejorar las exiguas fuerzas españolas en la lucha por el sostenimiento de los virreinatos hispanoamericanos. La transferencia de esta escuadra constituyó un fraude de primera magnitud, en el que los sobornos y tráfico de influencias dejaron patente la decadencia de la por aquel entonces clase dirigente de nuestro país. El mal estado de los buques ya sobre preciados de entrada, entregados en 1818, y la insurrección del repelente Riego, militar mediocre canonizado por la izquierda como referente arquetipal, dieron al traste con una operación que si hubiera tenido éxito: el traslado de un ejército de 20.000 hombres al otro lado del océano, muy bien podría haber impedido o retardado sustancialmente la independencia de los territorios ultramarinos.

   Los rusos pues, así a vuelapluma, no son de entrada “nuestros amigos”. Pero iré más lejos: la connivencia de la Rusia de Putin con el repugnante y tiránico régimen venezolano, y de este y Rusia con el iraní, no dejan dudas, tras la caída de Evo Morales y el acceso al poder en coalición con el PSOE de Podemos, de la falta de oportunidad de las argumentaciones de nuestro especialista en Contrainteligencia. Es muy posible que Rusia no haya jugado un papel destacado en el episodio catalán, hubiera sido una grave imprudencia hacerlo, pero Rusia, como adversario decidido no solo en Oriente y en Europa de los Estados Unidos, tiene intereses obvios en debilitar un eslabón básico de la OTAN como lo somos nosotros; más aun si nos encontramos, como lo estamos, al borde de un conflicto de gran intensidad en el que países como Irán, Turquía o Israel podrían jugar un papel predominante. Estratégicamente España sería decisiva en esta contienda por residenciar en ella elementos no precisamente subsidiarios, ni sin importancia, imprescindibles en ese potencial escenario.

   El deslizamiento de Aznar hacia los Estados Unidos, con la intervención española en la guerra de Irak, fue premiado con el 11M; recientes revelaciones del comisario Villarejo muestran que la participación posible de Marruecos y Francia no son ensoñaciones producto de la ingesta de barbitúricos diluidos con JB. Yo escuché ya hablar de ello en las inmediaciones posteriores al evento, hace quince años, en un seminario en la Universidad al que asistían fundamentalmente especialistas vinculados a la rama de Seguridad que no eran extraterrestres.

   Las informaciones que van llegando tras la caída de Evo Morales muestran a las claras conexiones inquietantes entre el crimen organizado, no otra cosa es el narcotráfico, y los estados hispanoamericanos a los que apoya Putin (Cuba y Venezuela, ¿Méjico?) que ya ha puesto, como China continental lo ha hecho en Nicaragua con la construcción en curso de un canal sustitutivo del de Panamá, pie en el Hemisferio Occidental; despertando con ello la natural inquietud del coloso norteamericano. No hay nada inocente pues en esta circunstancia, insisto, en proponer a Rusia como elemento imprescindible de la Europa Unida en construcción.

   Como no es inocente defender el comunismo, como lo hacen numerosos seguidores de Gustavo Bueno que llevan años defendiendo en alguna de sus publicaciones como “eutáxico” el modelo chino continental.

   Las cosas no son lo que parecen por la continua corrupción que del lenguaje, no solo político, llevan haciendo décadas tanto los medios de comunicación como las instituciones de enseñanza. Que el noventa por ciento de la población se convierta en algo cercano a una manada de becerros, gracias a políticas deliberadas (ingeniería social) de embrutecimiento, no incrementa ni la perspicacia de los que les gobiernan, ni mucho menos aún convierte a estos en superhombres.

   No debemos olvidar, y termino con la CODA, que el Vaticano juega un papel decisivo en la política internacional, incluso en la española. El apoyo de la Iglesia católica al procés tampoco es de recibo. El Papa jesuita, que como argentino nos detesta profundamente como nación y cultura, está claramente posicionado contra Estados Unidos y mira a China continental como modelo.

   Como ha señalado hace poco un general norteamericano durante una visita a España, en el marco de unas jornadas de la OTAN, tenemos que elegir entre USA y China continental. Este es el meollo de la cuestión.

   Macron, asediado por una insurrección generalizada en su país, tras tomar diversas medidas económicas lesivas contra el interés general por mor de ajustarse al simulacro del “calentamiento global” (joya de la Corona ideológica del capitalismo corporativo), busca ahora acercarse a Putin. Turquía comienza a intervenir militarmente en Libia y España defiende de manera sibilina, con el gobierno de Sánchez, a Venezuela. La implicación de políticos españoles en tramas de lavado de dinero procedente de la petrolera venezolana y del narcotráfico, junto con asesinatos camuflados de suicidio de testigos, huidas facilitadas y decisiones más que peculiares de nuestro aparato judicial, dejan claro la existencia en España de una corrupción rampante y un alineamiento de una parte significativa del “estado profundo español” con potencias totalitarias.

    Las fichas se van redistribuyendo paulatinamente ante la probable emergencia de un conflicto que puede comenzar en cualquier momento. Y que nos involucrará. Mejor es que sepamos donde estamos y detectemos y erradiquemos, cuanto antes, al enemigo interno; en ello nos irá no sólo nuestra libertad y bienestar sino nuestra supervivencia como potencia y como nación.

Hay que devolver el golpe.

 

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[1]          Julian Assange un tuit cada trece minutos a favor del “procés” por Pablo Pardo (Washington, Abril 2019)


 

 

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