TATÚS CARCELARIOS: PARA SIEMPRE VOY MARCADO

 

 Óscar Mariscal

 

TATUS CARCELARIOS: PARA SIEMPRE VOY MARCADO

 

Lo cantó Gardel en 1926: “En tu cuerpo de tatuajes adornado / hay recuerdos que no puedes ya borrar”... Hoy día, si esas experiencias se han vivido en viciadas atmósferas delincuenciales o punitivas, sus indiscretas cicatrices –“a fuego lento marcadas” que diría Rafael de León– son un libro abierto para fiscales y forenses... Ángulo Muerto te propone un bis a bis en la cárcel de la piel.

 

Mire estos cuadros de la pared. Son pechos y vientres de personas tatuadas. Observe la belleza de los dibujos y la originalidad de los colores. Graciosísimo este tatuaje de un pescador tunecino: África rodeada de tres delfines, un puñal y un perfil de mujer”... Eso cuenta Ben-Chusay a los visitantes de su tenducha en el barrio judío de Ámsterdam –al menos, así lo escribió Giovanni Papini en Gog–. Estas composiciones, debidamente curtidas y enmarcadas, se exponen junto a la bala que mató a Pushkin y una edición de los Crimes de l’Amour del Marqués de Sade encuadernada con la piel de una mulata asesinada en Londres. Los tatuajes escrachos y tumberos de los que hablaré –los que se estilan entre pandilleros, y los realizados intramuros de cárceles, reformatorios o manicomios– son tan dignos de los anaqueles de Ben-Chusay como de las tablas de una barraca ambulante de fenómenos: “la moda del tatuaje a finales del S. XIX –según Steve Gilbertdebió mucho al circo”.

 

Permíteme, amante de lo clandestino y lo asimétrico, sugerirte este acompañamiento musical: copla, fado y tango, pues cuando estos géneros intimaban con la marginalidad, sus autores estampaban rosas, corazones, dagas y sirenas sobre su piel y sus partituras.

 

ESCRITO AQUÍ, SOBRE MI PIEL

 

Es una vieja historia de amor/odio la que existe entre el convicto y el tatuaje. Estigma era la palabra latina para designarlo, y entre sus significados se incluye el de “marca impuesta como pena infamante”, pues a lo largo de la historia fue el método usado para señalar de por vida al delincuente, al traidor, al desertor y al proscrito: sema, picadura, punzado, pintura de guerra o – como dicen los gitanos– peripenao y asinabao, son sus sinónimos tumberos.

 

Los tatuajes de presos y pandilleros se caracterizan por sus gruesos trazos de color azulado: los vistosos pigmentos vegetales son sustituidos por tinta de bolígrafo o por una mezcla de orina y hollín, y la máquina profesional con agujas desechables inventada por Samuel O´Reilly en 1891, por un artefacto “carcelero” –la pipa de tatuar– en el que el rotor de un walkman proporciona al tosco punzón su necesario vaivén. Aun siendo ejecutados sin la rutilante parafernalia profesional actual, estos tatus ejercen una morbosa atracción, e incluso han inspirado un estilo comercial conocido como fine-line.

 

En el talego se marca voluntaria o forzosamente según se trate de imponer condecoraciones o castigos, pero siempre siguiendo un código estricto; el trabajo se hace rápida y discretamente, y todo el proceso está envuelto en un complejo sistema de tabúes propio del ecosistema carcelario, inteligible sólo para los iniciados: el maestro sólo revela los secretos del picado a su aprendiz cuando está próxima su libertad, o a cambio de una jugosa compensación... Un estudio encargado por el gobierno canadiense en 2009 reveló que el 45% de su población reclusa se tatuaba, y a menudo, usando agujas sucias; se puso en marcha entonces un programa –ahora cancelado– para instruir a internos en la realización de tatuajes estériles a sus compañeros, bajo la supervisión de funcionarios.

 

En lo que a su composición y diseño respecta, resulta evidente la existencia de una dependencia entre la tipología callejera –el tatuaje escracho– y la carcelaria o tumbera: los pandilleros introducen en el maco las tendencias del gueto, y al mismo tiempo, los tatus hechos en prisión crean nuevas modas dentro de las bandas. Aunque existen coincidencias y correspondencias entre los sistemas ideográficos tumberos de todo el mundo, cada país y aun cada penitenciaría dispone de su propia escuela.

 

Reportaje Tatus Carcelarios

Textos: Óscar Mariscal

Imágenes:

01_Tatu_Hula.jpg: (© TASCHEN).
02_Tatuando.jpg: Pistola de tatuar (© Andrew Lichtenstein).
03_Presos_Salvador.jpg: Internos de la cárcel de Apanteos, El Salvador.
04_Presos_Salvador2.jpg: Mareros presos (© José Álvaro López).
05_Presos_Surafrica.jpg: Hospital psiquiátrico de Valkenberg, Suráfrica (© COLORS).
06_Interna_LAMP.JPG: LAMP, Los Angeles (© COLORS).
07_Pandillero_Preso.jpg: Escrachos faciales (© José Álvaro López).
08_Prision_Salvador.jpg: Cárcel de Apanteos, El Salvador.
09_Presos_Texas.jpg: Miembros del Sindicato de Tejas (© Andrew Lichtenstein).
10_Anillos.jpg:.
11_Charreteras.jpg:.
12_Alambrada.jpg:.
13_Amanecer.JPG:.
14_Cruz_Pachuca.JPG:.
15_Tatu_LaSombra.jpg: Imagen de Carlos ‘La Sombra’, Fundador de la Asociación Ñeta (Fotografía de Chema Conesa).
16_Convención_Tatus.JPG: Convención Internacional de Tatuaje, Madrid 2004.

 

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MIRA MI CUERPO TATUADO

 

En estas sombrías instituciones la propia piel se convierte –según épocas y países– en la última ciudadela de la libertad de expresión; una vez la aguja ha dejado de perforarla, penas, culpas y esperanzas quedan a la vista de todos y son bautizadas con la sangre de su expositor, convertido ahora en un dazibao ambulante de imposible censura. Allí se presume de, entre otras cosas:

 

El Oficio: Gatos y arañas o 3 puntos formando un triángulo –el sigilo, los movimientos medidos– son los distintivos del ladrón. Un crucifijo en el pecho rematado por una corona identifica al Pakhan o Príncipe de los ladrones; la Madona con el Niño en brazos indica que su portador se enamoró de lo ajeno durante la infancia. El Genio complaciente saliendo de la lámpara maravillosa es el tatu de los narcos. Caballeros Cruzados y puñales goteantes son blasones de asesinos, sádicos y violadores: una serpiente enroscada en la hoja significa matar al buchón o soplón.

 

La “Familia”: La agrupación por decantación racial es típica de las cárceles norteamericanas. Hay bandas asiáticas –Kung Lok, Fliying Dragons–, latinas –Mexikanemi, Nuestra Raza–, afroamericanas –Black Guerilla Family, 415’s– y blancas –Outlaws, Bandidos–, sus miembros se pican sus emblemas en diversas zonas del cuerpo: brazos, piernas, pecho, espalda, estómago, pene...

 

El Grado: Los internos miembros del estado mayor carcelario portan calaveras y otras imágenes de Nuestra Señora de la Muerte como divisas. San La Muerte es el patrón de los delincuentes, su ostentación bajo la epidermis es una permanente invocación a los espíritus del inframundo en busca de su favor; hay quienes además introducen un pedazo de hueso bajo su piel para conseguir inmunidad mágica –¡detente bala!– frente a la policía. Anillos y charreteras napoleónicas son frecuentes también sobre el pellejo de la oficialía. Subordinados a los anteriores están los portadores de leones y tigres; el escorpión ocupa un nivel relativamente bajo, pero hará cualquier cosa para ascender en el escalafón ¡cuidado! La culebra es un galón de “soldado de primera”.

Dos ojos abiertos o un cirio encendido tatuados en el torso identifican al convicto pendenciero – “nunca duermo” / “puedo apagar tu luz de un soplido”–. Veleros y mariposas son propios de los maestros escapistas.

 

La Condena: Entre los tatuajes que acreditan el paso por prisión, destaca el clásico de los cinco lunares entre los dedos índice y pulgar: en la mano derecha simbolizan las cuatro paredes del chabolo con el reo en su interior; en la izquierda, expresan su deseo de vengarse del alguacil que lo trincó. La lágrima negra, que impresa bajo la comisura del ojo confiere un aspecto de llanto permanente, posee también varios significados: como escracho cada gota representa un asesinato, pero grabada en la cárcel, es un homenaje a los miembros de la familia o la banda del convicto fallecidos durante su encierro. Una esfera de reloj sin manecillas significa “haciendo tiempo”, y un sol naciente tras las rejas de un ventanuco, “saldré pronto”.

Las púas de una alambrada enroscada en la frente, las puntas de una estrella o las cúpulas de una iglesia ortodoxa, contabilizan los años pasados a la sombra. Una rosa indica que el portador conoce las rejas desde su adolescencia, y una campana, que su dueño cumplirá íntegramente la condena –de toque a toque–. Grilletes y manos esposadas, candados o telarañas tienen un significado similar, e iluminados por el sol o sobrevolados por gaviotas, ilustran el anhelo de resurrección, de elevación sobre los muros y tinieblas de la tumba carcelaria...

En un corazón atravesado por una daga –el Corazón Valiente– debe leerse que la compañera del interno se prostituyó estando éste en prisión: aunque él la perdona, no puede ocultar su dolor. El Licenciado Chaves escribía en el s. XVI que “entre los valientes de la cárcel de Sevilla, era regla el llevar punzado un corazón de cardenillo en la mano o en el brazo, como letras de esclavo herrado”.

 

La Fe: Las estampas religiosas –dolorosas y crucificados, santos y coronas de espinas– son comunes en reos por delitos sexuales; algunos de ellos se consagran al estudio de los Evangelios y son protegidos de las agresiones de otros internos por alguna hermandad carcelaria. La extravagante y sincrética imaginería católica del México profundo ha inspirado los tatus sacros más bellos del sistema penal norteamericano. La “cruz pachuca” en las prisiones tejanas, y los bustos de Lenin y Stalin en las rusas, poseen un mismo carácter milagroso y propiciatorio: detienen los golpes y aseguran la protección de algún guardián sobrenatural.

 

 

CLANES CARCELARIOS USA

 

Fraternidad Aria de Arizona

Morralla racista WASP sindicada en los 70’. Forma de entrar: matando; forma de salir: muerto. Sus tatus: esvásticas y demás simbología chunga. Sus avatares: Círculo Ario, Nazi Low Riders y Dirty White Boys.

 

Texas Mafia

Convictos blancos organizados en los correccionales tejanos en los años 80. Su especialidad es el tráfico de drogas de síntesis; su marca, un monograma con las letras T y M tatuado en el antebrazo derecho. El Sindicato de Tejas es su clan hermano.

 

Guerrilla Mandinga

Surgieron en Tejas a mediados de los 80’ como grupo de autodefensa contra las bandas carcelarias nazis. Sus miembros llevan tatuado un escudo con dos lanzas cruzadas y una cimitarra.

 

Barrio Azteca

Origen: Departamento de Justicia Criminal de Texas, años 90. Actividades: narcotráfico, extorsión, intimidación de funcionarios y asesinato. Tatus: Una cabeza de guerrero azteca –sin plumas: soldado, una: teniente, dos: capitán–.

 

Hermandad de Pistoleros Latinos

Otro producto del sistema penitenciario tejano. Membresía vitalicia y estrictamente latina. Hay dos facciones: la 16/12 ó P/L, y los 45s, que llevan tatuada una pipa automática del mencionado calibre.

 

 

La Marca de Satán

 

Proscritos, drogadictos y pervertidos son mayoría entre las personas tatuadas: una práctica relacionada con personalidades trastornadas y con tendencia a la autolesión”. Lo dice el ciberpredicador Ferry Watkins, quien recuerda que todas sus ovejas tatuadas lucían orgullosas sus carnes decoradas... antes, claro está, de leer el Levítico: “No os haréis cortes en la carne por un muerto, ni os haréis tatuajes” (19:28). “Después de recibir al Señor, y con la ayuda del Espíritu Santo comprendieron –los seguidores de este señor– que el tatuaje desagrada a Dios”.

 

Para Watkins no es casual que la serpiente, junto a la imaginería del infierno y la muerte, sea tan frecuentemente grabada bajo la epidermis: “el mal, las imágenes diabólicas de víboras y dragones, son los diseños más deseados”. Rebuscando en las páginas de la Historia del Tatuaje de Steve Gilbert, encuentra que “la práctica del tatuaje está relacionada con antiguos ritos de escarificación y sangría, prescritos para armonizar el alma humana con las fuerzas sobrenaturales, y asegurar la continuidad entre esta vida y la otra”; algo que, según Watkins y los antitatus, perdura en el panorama actual del tatuaje y sus gurús –con nombres como Liorcifer, Apocalipsis o Voodoo Tattoo–.

 

Recuérdenlo por favor: “el origen, significado y propósitos del tatuaje, son el demonismo pagano, el chamanismo, la adoración de Baal y el misticismo ocultista: no se puede beber a la vez de la copa del Señor y de la copa de los demonios”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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