El escarabajo

 

 

Frank G. Rubio

 

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EL ESCARABAJO

Richard Marsh

Valdemar Gótica: 111; Madrid, 2018.

 

 

This novel is a fantastic concoction of Gothic horror, romantic melodrama, detective fiction and occult mesmerism…Minna Vuohelainen (1)

 

    

   Esta novela, cuya traducción y edición constituyen por su novedad una muy grata noticia para los lectores españoles, fue publicada primero en forma de serial en 1897; el mismo año de la aparición de Drácula a la que por una década superó en ventas para caer después en el olvido a partir de 1960. Junto con El vampiro de Hans Heinz Ewers (Go. 112) y la puesta a disposición de los lectores, con traducción y anotaciones de Juan Antonio Molina Foix, de El terror de Arthur Machen (Go. 113)(1) queda claro que nuestros editores están en tan buena forma como cuando iniciaron su singladura en el siglo pasado con la inolvidable colección “Tiempo Cero”: Vivíamos al borde del abismo cada libro era una apuesta ciega.

   Autor británico, prolífico y versátil, rescatado del olvido entre otros por Graham Greene (1904-1991) y su hermano Hugh (1910-1987), cosechó el éxito en su tiempo cultivando muy diversos géneros: misterio, comedia, aventura, romance, etc. Principió escribiendo material narrativo para jóvenes, cambiando después radicalmente de registro y atribuyéndose el seudónimo de Richard Marsh (1857-1915), probablemente conectado con los Marsh de Innsmouth, para mejor poner borrón y cuenta nueva en su existencia tras permanecer en prisión casi dos años por falsificar cheques. Sobre su vida y obra recomiendo al lector la lectura del documentado y acertado Prologo de Jesús Palacios que acompaña  a la presente edición. Solamente añadir que fue abuelo de Robert Aickman (1914-1981) uno de los narradores más destacados y sofisticados  del mundo anglosajón en este campo del terror y la fantasía.

   Cuatro personajes tejen, con sus respectivos puntos de vista, una muy entretenida y bien dispuesta trama  de desarrollo “espiraloide” centrada en una venganza que un hechicero “trans” procedente de Egipto, dotado de potentes poderes hipnóticos  y miembro de un sanguinario culto a Isis, sin duda esa “Isis (de pega) que ilumina de cerca las caras de Bélmez” de la que hablaba la canción de Alaska durante la Movida, desencadena contra  un joven político radical. Sin duda la misma sisI que habían encajado, en el imaginario de ese inigualable “fin de siglo”, las enseñanzas desalmadas y tergiversadoras de la aberrante Sociedad Teosófica blavatskiana. Esta ultima, fundada por un sapo revestido con forma humana; uno de los huevos de la serpiente del feminismo totalitario que hoy sigue dando amargos frutos.

   Cuatro arquetipos investidos con ropajes de la época que giran en torno como hemos dicho al vindicativo furor del “hechicere” antes citado, predecesor de Gregorio Samsa pero con más autoestima y ansias de diversión. El hambre y la injusticia encarnan en un modesto empleado en paro destinado, como no podía ser de otro modo al ser un representante de las clases medias, al sacrificio; la Ciencia y el progreso se muestran a través de un inventor enamorado, especializado en la elaboración de gases venenosos (3); la “Mujer Nueva” es una  bella damisela de temperamento independiente que conocerá una forzada situación de travestismo que la indispondrá durante mucho tiempo con la cordura…No puede faltar un agente secreto de orígenes aristocráticos y aroma holmesiano que da, con su presencia racionalizadora como si dijésemos, enfoque “objetivo” al despliegue suntuoso de los más bizarros  y siniestros eventos. Muy ágilmente descritos estos últimos e impregnados con una ironía cruel casi imperceptible y con un sentido del humor, menos oculto, que recurre en ocasiones a mecanismos vodevilescos, rayando  en numerosas ocasiones en el más crudo sarcasmo. Cuatro patas para una mesa que propone, con intenciones no precisamente edificantes, que no estorban para nada sus logros evasivos su originalidad o su eficacia en el tratamiento de siniestras y exóticas atmosferas, una radiografía de su tiempo de gran originalidad a la que sin duda habrán querido echar el diente con zarandajas “poscoloniales” y “feministas” todo tipo de mediocridades académicas vinculadas a la sempiterna e infumable “Teoría” y sus acognitivos retoños: los “estudios culturales”. El trabajo de Minna Vuohelainen, profesora universitaria británica citada al principio del texto, es en cierto modo ilustrativo de esta situación problemática. La autora tira por la calle de en medio, dado que le resulta fascinante y entretenidísima la novela, y se limita a consignar las consabidas referencias mustias a que el texto (calificado de “potboiler”) refleja las “ansiedades de su tiempo” y la naturaleza estereotipada y “racista” del malvado protagonista dotado de Negroid blubber lips…;  un emigrante, al fin y al cabo, y por ello un “ser de luz” según nuestro impostado y recién estrenado sistema de prejuicios… 

   Final lovecraftiano abierto. No voy a machacaros el argumento.

   Grandiosa, en gran medida por lo inabarcable que resulta para hocicos tan estrechos como los citados, conoció versión fílmica dirigida por Alexander Butler en 1919 con el mismo título. Muy recomendable pues su lectura resulta hoy, dada la regresión generalizada que vivimos, de gran actualidad.



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1.  “Richard Marsh´s The Beetle (1897): a late-Victorian popular novel”. Es también autora de una monografía sobre Richard Marsh

2.  Este volumen de traducción esmerada y notas explicativas que rayan con la genialidad, incluye además una serie de relatos no conocidos en su mayoría por el lector español, de corte feérico de gran calidad que dejan claro el interés y el conocimiento de Machen de las cuestiones esotéricas.

3. Que serían usados masivamente en el entorno “pacificador” y “progresista” de la Gran Guerra.

 

 

 

 

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