Las hélices del hipocampo

 Frank G. Rubio

 

 

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LAS HÉLICES DEL HIPOCAMPO

Iury Lech

Materia Oscura; Madrid, 2018

 

 

Si por una parte el futuro artista tendrá la ventaja de una creatividad poco contaminada por fórmulas estereotipadas y una capacidad de acción ilimitada, este nuevo arte se verá limitado por la homogeneidad del discurso tecnológico. Iury Lech

 

 

   Parte segunda de una trilogía, sin duda dotada de marcada autonomía y digna de una lectura independiente,  Las hélices del hipocampo, en la que la contraportada  encuentra una  narración de calculada hibridez,  es un artilugio literario que asemeja  un cruce entre un reloj de cuco y una nebulosa; narración pues que irradia, desde una perspectiva fantasmagórica, especular y fragmentaria, un entorno alegórico desde donde mejor comprender la tarea vicaria y la soledad existencial del video artista contemporáneo.  Allá, donde la digitalización del darwinismo y la emergencia experiencial del tiempo pulverizado aceleran el relevo del imaginario estético, proclamando el acoplamiento al ondulante y oceánico arrebato de la condición seductora, de la procelosa constelación canina, se produce un alejamiento  contundente de la  presencia. 

   La pregunta sobre todas estas evocaciones y discursos es muy clara: ¿están o no están bajo la protección del “ala del Ángel”?  No sería el caso, por poner un ejemplo a vuelapluma, del monolito de 2001: una odisea del espacio, tan similar al edificio de las Naciones Unidas.  Porque como señala Gilbert Durand: 

   Nuestra civilización propone un gigantesco procedimiento de remitización a escala planetaria, medio que ninguna sociedad poseyó hasta ahora en la historia de la especie. Pero practicando la iconoclastia del exceso, que surgió ya en el gótico, nos deslizamos hacia el desierto del significante. 

 

   Wolef padecía algo similar a una amnesia anterógrada  la cual no le consentía  almacenar nueva información en su cerebro y por ello le condenaba a vivir en un eterno presente. Wolef, psicopompos y creador, había optado  por cortar con las riendas que nos uncen a la conciencia colectiva…Pero en un horizonte de castración ontológica generalizada todo modifica su curso cuanto encuentra a Inversus: un coleóptero moderno,  usurpador de ajenas sabidurías y hábil tergiversador de su propia imagen.  

  ¿Catalizador o parásito? Quizá más bien profeta y reflejo: si el próximo paso en la evolución cultural será la  preeminencia de la inteligencia artificial transitando por las autopistas de la información, los seres humanos sólo se ocuparán de crearla y de estar a su disposición en régimen de esclavitud, con la consecuencia de que conduciría a la extinción de la especie.



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   La alquimia biotécnica y los procesos mnemónicos confluyen en el corazón del cerebro, en el hipocampo que asimilaremos al mar; condicionando alegóricamente la memoria al recluirla en la reverberación del agua. Todas las visiones de Wolef habían partido de una manipulación psicológica donde se entremezclaron de forma anárquica el estado patológico con el mundo abstracto de la virtualidad sintética.

   “Hij@s del cálculo” e “hijos de la palabra perdida” dirimen acá, en el taller de la memoria donde en lo más profundo se ha roto el velo del embaucamiento de las magnitudes y donde preexiste el capricho, la cuestión seminal de la imagen pos humana “del mundo”.  Nada más rutinario y estéril que el cambio, donde el presente  solo funciona como tal en la alienación del deseo, que pretende someter lo inconmensurable a la transacción de las fábulas. 

   Soñar, sin perder irritadamente los hechos y la razón, no es el único camino de fuga de la verdad…o como señalaba hace siglos el Maestro de Transilvania:

 

Vuelvo a ser el mismo dios y ya lo sospechaba.

 

Iury Lech  Artista transdisciplinar de origen austro-húngaro galitziano, Iury Lech ha desarrollado su creatividad en España durante las últimas cuatro décadas en los ámbitos de la videocreación, la música y la literatura, enmarcada por la experimentación y la exploración de nuevas fronteras, siendo uno de los pioneros en el panorama español audiovisual electrónico y digital desde los años 80, que le ha valido ser integrado dentro de una invisible vanguardia internacional.




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