Poemas (y cosas)

 

 

 

Diana G.

 

EL HERRERO IMPENITENTE


El herrero impenitente se acercó a mi cara

y dijo:

Hueles a pizza y a sexo,

hueles a mujer italiana.

Paseó su nariz desde la axila al pubis,

y volvió a repetir:

Hueles a pizza y a sexo,

hueles a mujer italiana

Una rigidez de yunque endureció mi cuerpo,

antes masa de pizza blanda.

Dejó de oler a sexo

y solo quedó olor a pizza quemada.

 

A-B

A y B vocal y consonante encuentran acción

entre las onduladas eses de la C.

La boca de A

en el valor de B.

Las manos de B

en las razones de A.

El amor se esconde en palacios blancos y atardeceres en la playa,

A y B nunca emplearán su tiempo en buscarlo.

 

RISA DE HIENA

Debería buscar un buen trabajo o mejor un empleo.

Y no continuar así, perdiendo el tiempo describiendo sin fin el Serengueti en

primavera,

la rapidez de la gacela,

la risa floja de la hiena

la mirada confusa del ñu.

 

Pequeñeces y metáforas locas


NOTICIAS BREVES

La quiero como a una hermana. Afirmó el hijo único.

 

PEZOJOS

Sus pupilas eran peces negros.

Su rostro era una pecera ovalada.

Bajo las cejas tenía pezojos marrones.

Lagrimal presa rota.

Aquellos iris fueron salvavidas rotos.

 

¿QUÉ?

Entró al cuarto de baño y pasó la mano por el espejo, siempre empañado. Frotó el

dedo en la pastilla de jabón y escribió en el cristal.

No sé quien soy llo

 

EN LA OFICINA

Muevo papeles de una mesa a un armario

muevo un armario, una mesa y papeles

menos yo se mueve todo.

 

SONIQUETE

Quiero trasplantar mi corazón a una maceta más grande.

Para que le dé el sol y le broten hojas y raíces nuevas.

No quiero que nadie lo pode, ni lo abone.

Quiero trasplantar mi corazón a una maceta más grande.

 

 

 

 

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