LOCKE & KEY.

BIENVENIDOS A LOVECRAFT.

Enrique Freire

Nunca me he sentido muy atraído por eso que se denomina "cómic independiente" y si en cambio por el cómic en su versión más de andar por casa... Superhéroes clásicos, manga y novelas gráficas. El cómic independiente me resultaba un acto de experimentación en el que no me sentía a gusto y he preferido siempre la "comodidad" de las sagas y las historias a lo Falcon Crest que se entrecruzan con los actos heroicos de esos personajes que visten de colorines, con los calzoncillos por encima de los pantalones...

Por supuesto hay excepciones en esto del cómic independiente, sus formatos y mis gustos. Locke & Key entra dentro de esta clasificación. Comenzada a publicarse en el 2009 por IDW, una editorial fuera del marco de las gigantescas DC ó MARVEl y sus temáticas base, pero con buenas obras como las precuelas dibujadas de la nueva película de Star Trek, Locke & Key ha sido una sorpresa, hasta cierto punto no muy inesperada. Joe Hill, el guionista es un tipo que se ha partido la cara escribiendo novelas y relatos de terror, por lo que le concedieron, entre otros premios, el Bram Stoker, llegando a arrasar en ventas con su novela "El traje del muerto". No nos debería extrañar esto, lo lleva en los genes... Su padre no es nada menos que Stephen King...

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En los lápices nos encontramos a Gabriel Rodríguez, un hasta ahora desconocido artista chileno, y que directamente saltó a la editorial IDW, donde ha demostrado que es bueno, muy bueno. Puntillista, de trazo limpio y obsesivo, sabe perfectamente dibujar el desasosiego... Y es que en Lock & Key, dibujar la pesadilla, la muerte e inyectar el terror y la locura en los ojos de los protagonistas es vital.

Lo es porque Locke & Key es un viaje a la locura, a los mundos paralelos, a los fantasmas, a los destinos marcados a fuego y al terror sin que ninguna de estas sensaciones choquen entre sí y nos resulten poco concretadas. ¿Cómo conseguir todo esto? Sencillo. O muy complicado, como ustedes quieran. Verán, se coge a una familia de pasado turbulento, con madre posesiva, descuidada y deprimida y se la traslada al pueblo de Lovecraft, a una mansión que ríanse ustedes de la de Psicosis, junto con sus tres hijos a cada cual más raros y en esas edades especialmente hormonadas de la adolescencia. Se les suelta en la casa y la mansión, o sus nuevos habitantes, empiezan a disparar toda una serie de acontecimientos, conjugados en forma de llaves, que les permiten acceder a lugares recónditos, universos paralelos y tiempos pasados. Si esto lo sazonamos con asesinos en serie, crímenes varios, fantasmas y leyendas, el cóctel sólo puede explotar.

Original, tensa y llena de recursos clásicos pero muy bien aprovechados, esta serie lleva desde el 2009 dando guerra en los certámenes más prestigiosos de cómic.

Muy recomendable. Eso si, si deciden darla una oportunidad y mientras la leen sienten angustia en la boca del estómago, no me echen la culpa. ¿Que esperaban de una mansión del siglo dieciocho llena de misterios y crímenes ubicada en un pueblo llamado Lovecraft? Pues eso. Cojan la llave y abran la puerta....



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