Joe Meek

Joaquín

¡¡¡Música instrumental espacial e insensata!!!

Hablar de Joe Meek para contar su vida, su muerte, su tendencia sexual o cualquier otra de sus “particularidades”, no tiene mucho sentido debido al gran número de publicaciones, artículos, wikipedias y otros escritos fáciles de localizar. Por ello, me voy a centrar en su particular forma de entender la música rock instrumental, “popular” a principios de los años 60.

Durante los primeros años de la década de los 60, se popularizó entre los adolescentes de todo el mundo la música instrumental, destacando grupos de los primeros 60 como Ventures (EE.UU.), Shadows (Reino Unido), Relámpagos (España). Esta eclosión se diversificó y se “enlató” en diferentes estilos, música surf el más popular, buscando siempre el éxito comercial.

Aquí es donde enlazamos con Joe Meek. Meek, productor que desde mediados de los años 50 buscaba desarrollar su creatividad, no entendida y castrada en los estudios donde trabajaba. En el año 1960 funda su propio sello discográfico, Triumph Records, su productora RGM, y su estudio “casero” en un piso situado en el 304 de Holloway Road, Islington. Aquí, Joe Meek, trata de dar rienda suelta a toda su capacidad, buscando siempre vender discos y ser comercial, o lo que Meek entiende por “comercial”.

En concreto, sus producciones de música obtienen la recompensa buscada con Telstar, tema compuesto para el grupo instrumental The Tornados, y que consigue el primer hit británico en Estados Unidos.

Para entender la música de Joe Meek, es importante resaltar su obsesión por el más allá, el ocultismo, lo macabro y el espacio exterior. Son estas “angustias” el eje que hace girar el contenido de las composiciones, destacando temas como Night of the Vampire y There´s something at the botton of the well de los Moontrekkers, o el ya mencionado Telstar de los Tornados, pero encontrando su punto de máximo esplendor en el legendario álbum I Hear a New World, considerado como la primera Opera Rock de la historia del rock.

Para sus producciones utiliza el equipo más sofisticado disponible en le momento, desarrollando incluso sus propios “aparatos”, usa sintetizadores como el Clavioline y hace un uso demente de efectos como “reverb”, “echo” y “delay” además de utilizar complejas técnicas de grabación y mezclado que logran dar a los temas una aureola mística y atmosférica que los hace únicos.

Lo importante no es hablar o comentar cuales son las sensaciones que produce la música de Joe Meek, sino escucharla y experimentarla uno mismo, y quién sabe, quizás sea posible que la atmósfera que genera sea capaz de trasladar al que la disfruta a otra dimensión o a otro mundo!!!!



 

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