Hong Kong, paraíso del consumo



Carmen Rodriguez Marín

 

Hay tres motivos para ir a Hong Kong, los negocios, la comida y el shopping. Uno más, Macao y sus casinos.

 

Único puerto natural entre Shangai e Indochina, testigo de enfrentamientos dinásticos en el siglo XVII entre la dinastía Ming y la dinastía Qing, antes de ser ocupado por los británicos, Hong Kong tenía una pequeña comunidad pesquera tankacuyos descendientes sobreviven a duras penas hacinados en sampanes y otras pequeñas embarcaciones atracadas en el puerto de Aberdeen, a salvo de los tifones.

Refugio de piratas y contrabandistas, Gran Bretaña utilizó la isla como base naval durante las guerras del opio. La empresa que llevaba el té y la seda a Reino Unido e introducía el opio indio en China, Jardine Matheson &Co., fundada por dos escoceses, la misma que convenció al gobierno británico para que defendiera sus intereses comerciales declarando la guerra al gobierno chino que quería impedir que la población no se hiciera adicta a fumar opio, sigue funcionando hoy día.

Siguiendo la propuesta de Deng Xiaoping, “un país, dos sistemas”, es decir: el mantenimiento de un sistema económico capitalista bajo la soberanía de un país de ideología oficial comunista y tras largas negociaciones, Hong Kong retornó a la soberanía china en 1997 con un sistema administrativo y judicial independiente y con sus propias aduanas y fronteras. China quedó desde esa fecha al cargo de la política exterior y la defensa del territorio.

Uno de los lugares con mayor libertad económica, muy dependiente del comercio internacional, en especial del comercio entre China y el resto del mundo, muy afectada por la crisis asiática de 1998, tras varios años de debilidad económica y el pinchazo de la burbuja financiera, volvió a recuperarse gracias al fuerte aumento de la demanda interna y al crecimiento del turismo chino continental.

Centro financiero muy importante en el que muchos bancos extranjeros tienen sucursales. La Bolsa de Hong Kong es el segundo mayor mercado de valores de Asia, sólo por detrás de la Bolsa de Tokio.

En Hong Kong se producen la mayoría de las películas y telenovelas que se ven en China, también una enorme cantidad de música fácil y pegadiza, el mandopop, para su consumo en discotecas y karaokes de todo Asia. Es el referente en moda y lujo.

El paisaje de esta ciudad está formado por pequeñas montañas, empinadas laderas y una costa muy recortada. Para salvar el desnivel están las escaleras mecánicas más largas del mundo que cruzan hacia arriba o abajo la ciudad, o el funicular que sube hasta el Peak, donde se tiene la sensación de dominar la ciudad. Es la cima más alta, más de moda, más cara y con las vistas más espectaculares sobre la bahía. Hong Kong es el núcleo urbano con mayor densidad de población del planeta, los alquileres son carísimos y el espacio muy reducido. No es difícil imaginar el temor al contagio durante la gripe aviar, hay una obsesión con la higiene, es muy frecuente ver gente con mascarillas.

Es también una de las ciudades más contaminadas del mundo por el humo de las fábricas de carbón de Cantón,Guangzhou, casi todas ellas de propiedad hongkonesa. La contaminación acústica es altísima, es difícil hablar con alguien paseando por la calle, también la lumínica, todas las noches, los edificios mas altos de la ciudad rivalizan entre ellos con potentes rayos láser que barren la bahía, para disfrute de los miles de comensales que cenan en los restaurantes de las plantas mas altas de los edificios comerciales.

 

Casi todos los habitantes de Hong Kong tienen ascendencia china Han, hay también población británica en el entorno de negocios y una gran comunidad filipina formada sobre todo por mujeres jóvenes que trabajan como empleadas domésticas y que literalmente inundan los domingos, su único día libre, los espacios públicos de la ciudad, acampando durante el día para comer en grandes grupos, cantar bailar y organizar mercadillos.

Por la escasez de terreno quedan pocos edificios antiguos en pie, el templo de Man Mo, es uno de ellos, dedicado a Man Cheung estadista del s. III a.C. venerado como el dios de la Literatura y a Kwuan Yu, un soldado nacido en el s. , II d-C. adorado como el dios de la Guerra. Los edificios históricos que ocupaban el centro de la ciudad han sido trasladados y reconstruidos en áreas mas periféricas, al modo asiático, cuando un edificio estorba se tira construyéndose en tiempo record un rascacielos combinando las técnicas mas avanzadas con los tradicionales andamios de bambú, capaces de elevarse en el aire mas de veinticinco pisos. Con cuatro de los 15 rascacielos más altos del mundo el mapa urbanístico sigue las reglas del Fengshui, que influyen en el valor del terreno, también en la orientación, planificación y decoración de los edificios. La reciente construcción de una enorme estación subterránea justo delante del edificio de la sede del HSBC se considera adversa para los negocios del banco, que por otra parte lleva en sus caracteres los significados de “reunir” “cosecha” y “riqueza” quizá haciendo referencia a sus orígenes relacionados con las cosechas de opio de la India y luego del Yunnan chino, que reunieron la base de su actual riqueza.  

Sorprendentemente, los alrededores de Hong Kong, los nuevos territorios, está formado por colinas, montañas y bosques tropicales sin urbanizar.

Comer Dim Sum, la comida tradicional, es un acto social, ya que se sirven una enorme cantidad de platos pensados para ser compartidos, normalmente en mesas redondas, cuya parte central gira para que todos los comensales puedan servirse.

Viendo al chef Chan preparar artesanalmente las bolas de masa rellenas de todo tipo de exquisiteces, que luego se preparan al vapor en pequeños cestos de bambú, queda claro que la pasta se inventó en China.En el China Club todavía se preparan de forma manual los noodles. En Sheung Wan, es el antiguo corazón chino de Hong Kong , donde se vende la cotizadísima aleta de tiburón. Casi todo el pescado que se consume en Hong Kong lo constituyen especies en riesgo de extinción, existe una escasa preocupación por este tema que se considera de mal gusto mencionar. En los Wet markets, llamados así porque el suelo se riega constantemente, se vende pescado y verdura fresca. Se valora mucho que la mercancía esté viva, los peces se abren en canal con el corazón palpitante todavía. Los nidos de golondrina, elaborados con la saliva de estas aves, se recogen en lo alto de las cuevas marinas, operación arriesgada que se refleja en el alto precio que hay que pagar para degustar este manjar.

En Hong Kong se puede comprar sin parar, las tiendas están abiertas las veinticuatro horas del día. En los mercados callejeros de Temple Street , Stanley Market, Ladies Market, hay todo lo que se pueda imaginar en copias baratas, desde electrónica a ropa o bolsos de marcas famosas. Hollywood Road, es lugar para Antigüedades, muy vigiladas ahora por el gobierno chino. Números edificios tienen seis o siete pisos de centros comerciales. El mas lujoso, Lane Crawford, donde familias enteras se equipan a ritmo de 600 euros el par de zapatos y donde los clientes reciben, diseñadas cada una por artistas diferentes, una tarjeta de crédito, elevada a la categoría de objeto de arte en si misma. Hay más tiendas de Armani y Prada que en Milán.

 

You must install Adobe Flash to view this content.

 

Si a uno le queda algo de dinero, puede ir a las carreras, otra de las actividades favoritas de los hongkoneses, hay una gran afición a las apuestas en las carreras de caballos. El Hong Kong Jockey Club, está en mitad de la ciudad, rodeado por rascacielos y es uno de los lugares favoritos mas populares de la ciudad.

 

A media hora en turbojet está Macao. La antes somnolienta colonia portuguesa, es hoy la primera ciudad del juego a nivel mundial, sus salas no cierran jamás. Lugar de vacaciones ansiado por la teleadoctrinada juventud del Sudeste Asiático, sus lujosos casinos son destino de bodas, encuentros de negocios y paquetes vacacionales. Lo que está prohibido en Hong Kong, el juego, la prostitución, es el negocio de Macao. En el Grand Lisboa o el nuevo Wynn, en enormes salas de juego, los turistas mayoritariamente chinos, juegan al baccarat, en las salas privadas altísimas sumas. No es raro observar a parejas iniciando a su hijo en el juego. En la parte antigua quedan antiguas fachadas barrocas, majestuosas escalinatas y pequeños restaurantes al borde del mar donde a un ritmo mucho más lento se puede saborear cocina portuguesa a la cantonesa.

 

You must install Adobe Flash to view this content.

Buscar en el sitio